|
por Isaías A. Rodríguez
Católico
|
La palabra se deriva del griego kazolikós, y
significa general, universal, según la aceptación difundida
por Aristóteles. El primero en aplicarla a la Iglesia
fue san Ignacio de Antioquia en el siglo II, en la Carta
a los fieles de Esmirna.
Con el tiempo ha venido a ofrecer diferentes connotaciones:
1. Iglesia universal, en oposición a comunidad local.
En esta acepción significa la fe de toda la Iglesia,
es decir, la doctrina mantenida "en todas partes, siempre
y por todos" ("Quod ubique quod semper quod ab omnibus")
según la expresión de Vicente de Leríns, hacia el siglo
V.
2. Ha tenido un sentido de ortodoxa, en contraposición
a "hereje".
3. Históricamente el término se aplicaba a toda la Iglesia,
sin embargo, a partir del año 1054, cuando se separaron
las iglesias orientales, éstas optaron por llamarse
"ortodoxas", y la de Occidente se quedó con el término
de "católica".
4. A partir del siglo XVI, la Iglesia católica romana
lo adquiere como exclusivo. Sin embargo, posteriormente,
la Comunión Anglicana, los Viejos católicos, y la Iglesia
de Oriente, también lo han adoptado y añadido a sus
nombres, indicando que todas participan de la una e
indivisa Iglesia cuyos miembros han sido bautizados
en Cristo.
5. En general, hoy la emplean todos los cristianos que
afirman una continuidad histórica de fe y práctica,
en oposición a los protestantes, que afirman como solo
y único modelo de fe y práctica la Biblia, interpretada
según los principios de la Reforma del siglo XVI.
El término católico también podría tener su origen
en dos palabras griegas, kata y holos
que significan: "incluyendo a todos" o "recibiendo a
todo el mundo", o "dando la bienvenida a todos". La
expresión universal ya no describe fielmente
el ser católico en el sentido de ubicación geográfica,
pues muchas confesiones cristianas se encuentran extendidas
por todo el mundo y no se consideran como católicas.
En este sentido, el espíritu anglicano es genuinamente
católico. Más aún, podría decirse que el espíritu
católico del anglicanismo es el más genuino, por las
características de tolerancia y apertura peculiares
de la Comunión Anglicana, en oposición a todo dogmatismo.
La Iglesia de Inglaterra, desde un principio, se esforzó
por conservar el espíritu católico que siempre la había
definido. Así la reina Isabel de Inglaterra podía escribir
en 1563 al archiduque Fernando, hermano de Carlos V
y representante suyo en Alemania: "Nos y nuestros súbditos,
alabado sea Dios, no seguimos ninguna religión nueva
o extranjera, sino aquella que Cristo manda, que la
iglesia primitiva e iglesia católica afirman, la cual
lo santos Padres aprueban unánimemente".
Por otra parte, el término católico connota un
espíritu de comunidad corporal, cuya unidad se mantiene
en la obediencia a un líder espiritual, llamado obispo.
Predomina el bien común sobre el individual. La obediencia
es virtud importantísima.
Reformado
|
Martín Lutero
(1483-1546)
|
|
La Reforma efectuada en el siglo XVI en el Cristianismo
europeo no brotó de la nada. Todos juzgaban que una
reforma eclesial era necesaria.
Cuando los primeros misioneros españoles franciscanos
pusieron el pie en Veracruz, México, en 1524 abrigaban
sólo una esperanza, la de restaurar el cristianismo
primitivo en el Nuevo Continente y abandonar el desfasado
que se practicaba en Europa. En España mismo, los Reyes
Católicos dieron orden al cardenal Cisneros -franciscano-
de iniciar una reforma religiosa.
En la Reforma influyeron factores intelectuales, políticos,
económicos, sociales y religiosos, que habría que considerar
para poder entenderla en su conjunto.
En el campo religioso el prestigio clerical, incluido
el papal, estaba minado. Los reformadores denunciaban
los abusos y enseñanzas de la Iglesia. La gente los
oía y seguía. Era necesario recuperar el espíritu primitivo
de la Iglesia; el espíritu que arrancó de Cristo, de
los apóstoles y primeros discípulos. Este mismo principio
y ánimo de reforma animaría de nuevo a los padres del
Concilio Vaticano II (1962-1965). Pero algunos grupos
se adelantaron en cuatrocientos años. He aquí los líderes
más destacados. En Alemania, Martín Lutero (1483-1546);
en Suiza, Juan Calvino (1509-1564); en Inglaterra, Tomás
Cranmer (1469-1556).
La reforma efectuada en Inglaterra fue moderada. Mantuvo
la fe católica contenida en la Biblia, los credos y
la doctrina de los cuatro primeros concilios generales.
Restauró la supremacía de la Sagrada Escritura en cuestiones
de doctrina y conducta, e instó a los fieles a leer
la Biblia en lenguas vernáculas. Restauró la práctica
católica de ofrecer el culto en una lengua comprensible
por el pueblo (recuérdese que el papa Alejandro VII
en 1667 prohibió, bajo pena de excomunión, la traducción
del misal; la misa se celebró en latín en la Iglesia
católico romana hasta los años sesenta del siglo XX).
Restauró el orden católico de ofrecer a los laicos la
comunión bajo las dos especies. Instó a los fieles a
comulgar con frecuencia. Se retuvo el triple orden del
ministerio, obispos, presbíteros y diáconos. Conservó
la sucesión de los obispos desde los tiempos apostólicos.
Se mantuvo el orden litúrgico del año cristiano, aunque
simplificado. Se rechazó la supremacía del papa tal
como se había desarrollado desde los días de Gregorio
VII. Se rechazaron las ideas medievales posteriores
sobre el purgatorio, las indulgencias y los méritos
de los santos.
Protestante
|
Juan de Sajonia, "el
Constante" (1468 - 1532)
|
|
He aquí el origen del término. Entre los años 1526
y 1529 los príncipes luteranos de Alemania habían ganado
terreno en la causa de la reforma religiosa y se les
habían concedido ciertos derechos. Ante el temor de
tales avances, los príncipes del lado católico, ayudados
por teólogos consejeros, se mostraron más resueltos
y anularon las decisiones de un sínodo celebrado en
1526, en el que se habían concedido privilegios a los
luteranos. Ante tal acto, los príncipes luteranos Juan
de Sajonia, Felipe de Hessen, Jorge de Brandeburgo y
otros, junto con catorce ciudades libres, protestaron
contra esas decisiones, el 19 de abril de 1529. Ese
fue el motivo de que en adelante se designara a todos
los innovadores religiosos con el nombre de protestantes.
Más tarde la palabra adquirió una coloración antirromana.
Más aún, el término ha ido adquiriendo una connotación
negativa e individualista. Predomina el interés privado
y la individualidad sobre el bien común y la unidad
comunitaria. El individuo, si disiente del líder espiritual,
puede que se separe para fundar su unidad religiosa.
Por parte de la Iglesia romana, gracias al espíritu
ecuménico, la teología católica ha ido formulando poco
a poco sobre el protestantismo un juicio más positivo
que en el pasado: se concede generalmente que fue una
tentativa de reformulación de la fe, que no sería justo
clasificar en la sola categoría de herejía. A esta actitud
ha contribuido también el desarrollo de la búsqueda
histórica y la toma en consideración de factores no
teológicos. En este contexto, no pocas divergencias
aparecen ahora más como malentendidos que como posiciones
absolutamente opuestas e irreductibles.
Volver
|