| Introducción
al Catecismo |
La palabra "catecismo" proviene de otras dos griegas que juntas significan
la acción de proclamar o de anunciar fuertemente. Lentamente fue adquiriendo
la connotación de instruir, de educar a los creyentes después de su conversión
al cristianismo. El término "catecismo", al parecer, se usó por vez primera
en el siglo XVI, pero el contenido se fue fraguando durante cientos de años.
Hoy día, la enseñanza catequética forma parte del ministerio de la palabra.
Y los términos: catecismo, catequista y derivados, se han de preferir a cualquier
otra terminología como "escuela dominical". La enseñanza catequética es algo
más que una enseñanza intelectual. Debe ser, ante todo, la transmisión de la
palabra de Dios.
La enseñanza cristiana, en un principio, se centraba en la predicación de Jesucristo.
A medida que se fue reflexionando sobre esa predicación, creció el contenido
doctrinal. San Agustín (370-430) escribió un resumen de la enseñanza cristiana:
Primeras instrucciones para catequesis.
Al llegar al siglo XVI, con la división del Cristianismo, proliferaron los catecismos.
Cada grupo religioso deseaba delinear claramente su contenido doctrinal de fe.
En 1529 Martín Lutero publica un catecismo, lo mismo hace Calvino en 1563, la
iglesia de Inglaterra incluyó en el primer Libro de Oración Común (1549)
una instrucción catequética. La Iglesia católico romana publicó el primer catecismo
universal en 1566, conocido como el Catecismo de Pío V. Antes de esa
fecha abundaban los catecismos privados, los más famosos fueron escritos por
los santos Pedro Canisio y Roberto Belarmino.
Todos los catecismos han sufrido revisiones a través de los tiempos. La revisión
más famosa es la realizada por la Iglesia católico romana en l992.