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| San Juan Bautista,
Leonardo da Vinci |
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Práctica primitiva
El rito bautismal en la Iglesia primitiva adoptó el
modelo seguido por los judíos en la conversión de los
prosélitos. También contribuyeron a la formación del
rito las religiones mistéricas.
En la Primera Apología de Justino Mártir (155)
tenemos el primer testimonio cristiano de cómo el rito
del bautismo se iba configurando. Pero es más interesante
la descripción que hace Hipólito (215) en la Tradición
Apostólica. Los candidatos normales al bautismo
son los adultos. A los niños se les menciona diciendo:
"Se bautice primero a los niños..". Los adultos
tenían superar un escrutinio en el que debían manifestar
a los líderes de la comunidad el porqué querían convertirse
a la fe cristiana Además tenían que renunciar a ocupaciones
incompatibles con la nueva fe, como ser escultores de
ídolos paganos, los militares debían prometer no matar.
Las prostitutas y los magos tenían que cambiar de profesión.
El modelo de iniciación indicado por Hipólito seguía
los siguientes puntos: catecumenado y preparación inmediata
para el bautismo; bendición del agua; triple renuncia
al mal. Luego descendían al agua, acompañados de un
diácono, que después de cada pregunta trinitaria (¿Crees
en Dios, Padre todopoderoso? ¿Cree en Jesucristo.. Etc.)
los sumergía, y ellos respondían, "creo";
al salir del agua eran ungidos con el óleo de exorcismo
por todo el cuerpo. Luego se los vestía con vestiduras
blancas – en señal de inocencia -, y eran conducidos
ante el obispo; que les imponía las manos. Después de
la oración, los ungía por tercera vez con el "óleo
de acción de gracias". Finalmente, los marcaba
en la frente; acto comparable al de marcar a los esclavos
y a los soldados. Terminados estos pasos, eran conducidos
a la congregación y se intercambiaba el beso de la paz
y la liturgia continuaba con la plegaria Eucarística.
Los nuevos cristianos recibían la Eucaristía por vez
primera. Toda la ceremonia se celebraba en un ambiente
más bien oscuro. Debido a la disciplina arcani, los
iniciados no comprendían el verdadero significado de
esos ritos. La experiencia era tan traumática que tenían
la sensación de haber muerto y haber renacido a una
vida nueva de la que participaban con los que habían
pasado por una experiencia semejante.
Durante muchos años el bautismo sólo se administraba
el día de Pascua o, si era necesario, en Pentecostés.
Posteriormente, los candidatos, en vez de emplear tres
años de preparación, se ocupaban sólo unas semanas de
preparación intensiva antes de la Pascua.
Práctica medieval
En el siglo IV desapareció la tensión que existía entre
la Iglesia y el mundo pagano, algunos conversos perdieron
el celo inicial, esto, sumado a la escasez de sacerdotes,
condujo a una reducción del rito de iniciación.
Al llegar al medioevo nos encontramos con que los candidatos
normales al bautismo son los niños. La instrucción se
hacía antes del bautismo. Al final del bautismo se cubría
al niño con una ropa blanca y se le daba una vela.
Antes de ofrecer una crítica negativa a la práctica
medieval, hemos de preguntarnos sobre el porqué del
cambio. Algunas razones: cuando en una zona la mayoría
de la población se había convertido al cristianismo,
el bautismo de adultos se hizo raro; en un principio
se creía que el bautismo era la única opción para perdonar
los pecados y muchos retardaban el bautismo para una
edad adulta tardía, mas cuando se fue desarrollando
un sistema penitencial posterior al bautismo, éste empezó
a ser administrado en una edad más temprana; la predicación
de san Agustín del pecado original heredado por todos
los niños hizo apremiante el bautismo infantil; esto
se hizo más imperativo ante la abundante mortalidad
de niños.
En la mayor parte de Europa, se bautizaba a los niños
al poco de nacer, el sacerdote los ungía, y hasta casi
el siglo XV se les daba al mismo tiempo la comunión.
Siglo XVI: La Reforma y la Contrarreforma
Cinco objeciones ofrecían los Reformadores al rito
medieval: la Escritura menciona que el bautismo se administre
con agua y en nombre de la Trinidad. La bendición de
la fuente, el uso de óleos, velas, sal y saliva, eran
elementos innecesarios; estas adiciones se prestaban
a superstición; la prevalente costumbre de bautizar
a los niños en cualquier momento y en una iglesia casi
vacía, desdecía del sacramento, y oscurecía el elemento
comunitario del bautismo; no se tenía cuidado de escoger
a buenos padrinos; el servicio carecía de sentido porque
se celebraba en latín.
Dadas estas objeciones se iniciaron reformas del rito
en todas las confesiones cristianas. Comoquiera que
los anabaptistas se negaran a conferir el bautismo a
cualquier persona que no pudiera hacer una confesión
inteligente de su fe, el resto de los Reformadores tuvieron
que presentar las siguientes razones para bautizar a
los niños: los hijos de cristianos son también hijos
de Abrahán con quien Dios estableció un pacto; como
los niños judíos son recibidos en el pueblo de Dios
mediante la circuncisión, los cristianos entran en él
por el bautismo, contrapartida del rito judío; Jesús
acogía a los niños; el Nuevo Testamento demuestra cómo
algunas familias se convertían en bloque; entre ellas
tenía que haber niños.
Lutero fue el primero en ofrecer una liturgia bautismal
en lengua vernácula. Entendió el bautismo como una garantía
de la fidelidad y gracia divinas. Zwinglio, Bucer y
Calvino presentaron una reforma del bautismo más radical.
Calvino acentuó que se trataba de una entrada en la
sociedad de los redimidos. Sin embargo, dada su doctrina
de la predestinación, el bautismo de los niños es de
por sí ineficaz para la salvación.
En la Iglesia Anglicana, el Libro de Oración Común
de 1549, pedía que el bautismo se administrara los
domingos o días festivos de gran concurrencia comunitaria;
la primera parte del servicio ha de tener lugar a la
entrada de la iglesia, luego el sacerdote conduce al
niño a la fuente bautismal, donde lo hunde tres veces
pronunciando la formula trinitaria. Si el niño se encontraba
enfermo, se permitía el bautismo por efusión. Luego
se vestía al niño con una vestidura blanca y se le ungía
en la cabeza.
El concilio de Trento (1545-1563) impuso uniformidad
en la Iglesia Católico Romana. En los libros litúrgicos
desapareció el bautismo de adultos, quedando reservado
para niños.
Modernamente, el documento Sacrosantum Concilium
(1963) pidió que se revisara el rito del bautismo.
En l969 se publicó el documento Rito del bautismo
de niños. Se recomienda que los niños sean bautizados
cuanto antes, que se garantice su educación en la vida
cristiana; el día más apropiado de bautismo sería la
Vigilia Pascual o el domingo, pero se pide que no se
realice con mucha frecuencia en la misa del domingo.
Con el Ritual de Iniciación Cristiana de Adultos
(RICA) (1972) la Iglesia romana restauró el catecumenado
de adultos. En ese proceso se efectúa toda la iniciación
cristiana, pudiéndola conferir el sacerdote, si el obispo
no está. Según este documento, el bautismo de adultos
sería la "norma". Posteriormente se publicó
otro documento Pastoralis Actio, indicando que
eso no implicaba que la Iglesia deseara que se pospusiera
el bautismo de bebés hasta la edad adulta.
En la Iglesia Episcopal en Estados Unidos, el Libro
de Oración Común de l979 restaura el bautismo
de adultos como el modelo que manifiesta el significado
del sacramento. También se ofrece un rito para niños.
El ministro normal de este sacramento es el obispo,
y los días más apropiados para el bautismo son: Vigilia
Pascual y Pascua, Pentecostés, Todos los Santos y el
Bautismo del Señor. Se puede entregar una velita al
nuevo cristiano. El proceso y rito para el catecumenado
de adultos se encuentra en el Ritual para Ocasiones
Especiales.
Las iglesias Metodista y Luterana, demuestran una tendencia
ecuménica. Los Bautistas y otras confesiones protestantes,
no cuentan con un ritual fijo; con frecuencia las oraciones
que usan para el bautismo son improvisadas, aunque todos
usen la fórmula trinitaria.
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