Teresa es una de
las dos mujeres declaradas "doctor de la Iglesia" en 1970,
sobre todo por sus dos obras de contemplación mística,
El camino de perfección, y el Castillo interior.
Fue amiga íntima y espiritual de san Juan de la Cruz.
Teresa nació en Ávila. Desde la infancia le gustaba leer
las vidas de los santos y se deleitaba dedicando tiempo
a la contemplación, repitiendo muchas veces: "Para siempre,
para siempre, para siempre, para siempre, verán a Dios".
Teresa cuenta en la autobiografía que a la muerte de su
madre se volvió mundana. Para superar esa tendencia su
padre la colocó en un convento agustiniano para recibir
formación, pero una enfermedad seria le impidió continuar
los estudios. Durante la convalecencia Teresa determinó
entregarse a la vida religiosa, y, aunque el padre se
oponía, entró de postulante en un convento carmelitano.
De nuevo, la enfermedad la obligó a volver a casa. Después
de tres años regresó al convento.
La vida fácil de la regla "mitigada" carmelitana la distrajo
de la vida ordinaria de oración. Recurrió a dos grandes
penitentes, Agustín de Hipona y María Magdalena, y se
hizo cada vez más meditativa. Empezó a tener visiones
y, no sabiendo si eran de Dios o del diablo, luchó por
rechazarlas.
Teresa se propuso establecer una Orden carmelitana de
religiosos "descalzos" que calzaban sandalias. A pesar
de muchos contratiempos viajó durante veinticinco años
por toda España. Enérgica, práctica, eficiente, además
de mística y asceta, fundó 17 conventos de carmelitas
reformadas. No tenía miedo ni a la cárcel.
A pesar de las exigencias administrativas y misioneras,
Teresa halló tiempo para escribir muchas cartas que nos
informan sobre su personalidad y preocupaciones. Se nos
manifiesta como una organizadora práctica, una escritora
de talento natural, una amiga calurosa y entregada, y,
sobre todo, una amante del Dios amoroso.
Después de dos años de enfermedad tuvo una muerte pacífica;
recibió el sacramento de la eucaristía ofrecido para su
consuelo. Sus últimas palabras: "¡Oh mi Señor! Es hora
de que nos veamos".
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