Ignacio nació de
una familia vasca noble en l491. En su autobiografía nos
dice que: "Hasta la edad de veintiséis años estuvo entregado
a las vanidades del mundo y se deleitaba en el ejercicio
de las armas con el vano deseo de conseguir gloria". En
un acto de imprudente heroísmo en la batalla de Pamplona
en 1521 fue gravemente herido. Durante la recuperación
en Loyola, Ignacio experimentó un despertar espiritual.
Después de la mejora y de un arduo período de retiro,
se confirmó en la convicción de ser un caballero de Cristo
al servicio del reino de Dios.
Ignacio nació de una familia vasca noble en l491. En su
autobiografía nos dice que: "Hasta la edad de veintiséis
años estuvo entregado a las vanidades del mundo y se deleitaba
en el ejercicio de las armas con el vano deseo de conseguir
gloria". En un acto de imprudente heroísmo en la batalla
de Pamplona en 1521 fue gravemente herido. Durante la
recuperación en Loyola, Ignacio experimentó un despertar
espiritual. Después de la mejora y de un arduo período
de retiro, se confirmó en la convicción de ser un caballero
de Cristo al servicio del reino de Dios.
Ignacio empezó a compartir con otros los frutos de la
experiencia. Escribió notas en un cuaderno que con el
tiempo se convertirían en el texto de los Ejercicios
espirituales. Desde entonces muchos han hallado en
los Ejercicios un camino para encontrar en Cristo
al compañero íntimo que dice: "El que quiera seguirme
ha de sufrir conmigo".
Al ser Ignacio una persona sin estudios cayó bajo las
sospechas de las autoridades de la Iglesia lo que le condujo
a estudiar teología en la universidad de París a la edad
de 37 años como preparación para el sacerdocio. Mientras
estuvo allí dio los ejercicios a varios estudiantes. En
1534 Ignacio, con seis compañeros, profesó los votos de
vivir en pobreza estricta y servir las necesidades de
los pobres. Así nació lo que luego recibiría el nombre
de la Compañía de Jesús.
En 1540 la Compañía fue reconocida oficialmente, e Ignacio
se convirtió en el primer superior general. Según sus
diarios y muchas cartas por él escritas, el sentido profundo
de compartir el trabajo de Dios en unión con Cristo ocasionó
una actividad intensa que culminó en un período de muchas
bendiciones y consolaciones.
Ignacio murió el 31 de julio de 1556 en una sencilla habitación
que le servía tanto de dormitorio como de capilla, después
de haber buscado a Dios en todas las cosas y de haber
realizado todo para mayor gloria de Dios. Su vida y enseñanza,
según opinión de Evelyn Underhill y de otros, representan
lo mejor de la Contrarreforma.
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