A Benito se le considera generalmente como el padre de la
vida monástica en Occidente. Nació hacia el 480 en Nursia en la Italia central,
y se educó en Roma. El estilo de vida que observó allí le hastió. La Roma de ese
tiempo fue invadida por varias tribus bárbaras; era un período de considerable
inestabilidad política, una decadencia de la sociedad occidental, y el inicio
de los reinos bárbaros. El rechazo que Benito hizo de las costumbres y moral de
Roma le condujo a una vocación de monacato. Se retiró a una cueva de un montículo
sobre el lago Subiaco, a unas cuarenta millas al oeste de Roma, donde ya se encontraba
por lo menos otro monje. Poco a poco, creció una comunidad en torno a Benito.
Un día entre los años 525 y 530, con algunos de sus discípulos, se trasladó hacia
el sur a Montecasino, a mitad de camino entre Roma y Nápoles, donde fundó otra
comunidad, y, hacia el 540, escribió la Regla monástica. Parece ser que
no recibió las órdenes clericales ni completó la fundación de una "orden religiosa".
Murió entre el 540 y el 550 y se le enterró en la misma tumba que a su hermana,
Escolástica.
Se ha dicho que no hay personalidad ni texto en la historia del monacato que haya
ocasionado más estudios que la Regla de Benito. El mayor problema para
los historiadores es la cuestión de cuánto en la Regla es original. Este
asunto está relacionado muy de cerca con la cuestión de la fecha de otra regla
para monjes, muy similar pero anónima, conocida como "la Regla del maestro",
que puede que anteceda a la Regla de Benito en unos diez años. Esto no
quita mérito al hecho de que la Regla, firme pero razonable de Benito,
ha sido el documento básico del cual se han derivado la mayoría de las reglas
monásticas posteriores. El día medio de la Regla requiere que se dedique
a la oración litúrgica unas cuatro horas, un poco más de cinco a la lectura espiritual,
unas seis horas al trabajo, una hora para comer, y ocho más o menos para dormir.
Todo el salterio se ha de recitar una vez a la semana durante el oficio divino.
En la profesión el nuevo monje hace votos de "estabilidad, enmienda de vida y
obediencia". El papa Gregorio Magno escribió la "vida" de Benito en el segundo
libro de sus Diálogos. Adoptó el monacato de Benito como instrumento de
evangelización cuando en 596 envió a Agustín y compañeros a convertir a los anglosajones.
La regla de Benito ha influenciado las reglas de muchas órdenes religiosas de
la Comunión Anglicana.