En el Nuevo Testamento la palabra "santos" se usa para
describir a toda la membresía de la comunidad cristiana,
y en la colecta del día de Todos los Santos la palabra
"elegido" se usa con un sentido semejante. Sin embargo,
desde tiempos muy antiguos, el término "santo" se ha aplicado
principalmente a personas de santidad heroica cuyas obras
se recuerdan con agradecimiento en generaciones posteriores.
A partir del siglo X se hizo costumbre el reservar otro
día -como si fuera una extensión de Todos los Santos-
en el cual la Iglesia recordara el amplio número de fieles,
que, aunque no dejan de ser miembros en la compañía de
los redimidos, son desconocidos dentro de la gran comunidad
de la Iglesia. Era también un día de recuerdo especial
de familiares y amigos.
Aunque la observancia de este día se suprimió en tiempos
de la Reforma a causa del abuso relacionado con las misas
de difuntos, un entendimiento renovado de su significado
ha conducido a una aceptación general de esta conmemoración
entre los anglicanos, y a su inclusión como una observancia
opcional en el calendario de la Iglesia Episcopal. (Tomado
del libro Las fiestas menores y los días de ayuno.2003).