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Opiniones sobre el matrimonio, la mujer, el sexo…
Estas son las opiniones de algunos santos Padres sobre
el matrimonio y la mujer. Esto debe ayudarnos a comprender
cómo somos sujetos y víctimas de los tiempos en que
vivimos. Las costumbres cambian según la filosofía y
teología que reina en el mundo en un determinado tiempo.
Hoy tenemos mejor entendimiento sobre estos temas, pero
todavía no vemos claro sobre otros. Por eso, hemos de
adoptar una postura de comprensión sin juzgar ni condenar
a nadie.
San Adelmo:
"La virginidad es oro, la continencia plata, el
matrimonio cobre; la virginidad es opulencia, la continencia
medicina, el matrimonio pobreza; la virginidad es paz,
la continencia rescate, el matrimonio cautiverio; la
virginidad es sol, la continencia luna, el matrimonio
tinieblas; la virginidad es día, la continencia aurora,
el matrimonio noche; la virginidad es reina, la continencia
señora, el matrimonio esclava; la virginidad es patria,
la continencia puerto seguro, el matrimonio acéano proceloso;
la virginidad es hombre vivo, la continencia ser exánime,
el matrimonio cuerpo muerto; la virginidad es púrpura,
la continencia paño restaurado, el matrimonio lana basta".
San Juan Crisóstomo:
"El hombre vivía en el paraíso sin deseo alguno
sexual de tal manera que no existían relaciones sexuales,
ni nacimientos, ni otra clase de corrupciones".
"Sólo después del pecado el hombre fue revestido
de la esclavitud del matrimonio".
San Ambrosio:
"Todo acto sin finalidad procreativa es considerado
como algo vergonzoso".
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San Agustín, Obispo de Hipona (354-430)
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San Agustín:
"¡Cuán sórdido, inmundo, y horrible es el abrazo
de una mujer!"
En el matrimonio, "no hay que provocar esos
actos" sexuales. (Ibor, 62).
San Clemente de Alejandría:
"Le es vergonzoso a una mujer pensar sobre la
naturaleza que tiene". "Toda mujer debería
enrojecer de vergüenza sólo de pensar que es mujer"
(Ibor, 62).
San Metodio:
Las mujeres con por naturaleza "carnales y sensuales",
"la mitad irracional de la humanidad".
Tertuliano:
Dice de la mujer, "La maldición que Dios pronunció
sobre tu sexo todavía pesa en el mundo. Tú eres la puerta
del diablo".
Y, la mujer debe afearse, pues su belleza "es
peligrosa para los que la miran".
"Mujer, deberías ir vestida siempre de luto y
andrajos, presentándote como una penitente anegada en
lágrimas, para redimir así tu pecado de haber perdido
al género humano. Tú eres la puerta del infierno, tú
fuiste la que rompió los sellos del árbol vedado: tú
la primera que violaste la ley divina, tú la que corrompiste
a aquél a quien el diablo no se atrevía a atacar de
frente; tú, finalmente, fuiste la causa de que Jesucristo
muriera" (Ibor, 62).
Semejantes frases se pueden encontrar en San Jerónimo,
San Justino, Atenágoras, Orígenes.
Estos Padres vivieron en un ambiente envuelto en doctrinas
dualistas que enseñaban que el cuerpo, la carne, el
sexo es malo, porque procede de un principio creador
malo. Doctrinas de los agnósticos, montanistas, maniqueos,
estóicos, etc.
También podemos observar el peligro de leer y entender
la Biblia de una manera literaria. Los primeros capítulos
del Génesis, con leyendas y ejemplos tomados de literaturas
de otras religiones, se entendieron al pie de la letra
conduciendo a múltiples de errores y sufrimiento del
género humano.
Esto debe conducirnos a ser más prudentes al usar hoy
la Biblia como espada degolladora de aquellos que no
la entienden como nosotros la queremos entender.
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