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Escrito por Isaías A. Rodríguez
Editado por Daniel Caballero
Presentación
En el pasado el tema de la sexualidad fue tabú. Casi
no se podía hablar del tema sin rubor. No es extraño
que la ignorancia se haya perpetuado hasta nuestros
días. Incluso después de la revolución sexual de los
años sesenta del siglo pasado, la gente carece de una
formación apropiada, y, aún cuando el vulgo cree saberlo
todo, podríamos decir, que a mayor presunción, mayor
ignorancia.
Así que la inmensa mayoría de los matrimonios siguen
arrastrando una cruz indebida. La culpabilidad
sigue anidando en muchas almas. Y el sufrimiento
de hombres y mujeres, en este campo, es enorme.
Con este librito queremos hacer frente a un serio problema
pastoral y aliviar un poco el dolor de muchos matrimonios.
El Rvdo. Canónigo Daniel Caballero
"Congregational Ministries" Año
2001
Introducción
El diálogo sexual afecta profundamente al matrimonio.
En el librito Temas de orientación prematrimonial,
publicado por Forward Movement (2000), se
ha tocado el tema, pero sólo de paso. Dada la importancia
de este asunto, es necesario un capítulo aparte. Para
comprender bien el "diálogo matrimonial sexual"
hay que tener presentes los elementos explicados en
el opúsculo mencionado, a saber: solicitud, responsabilidad,
respeto y conocimiento. Esto es imprescindible para
tener una preparación adecuada para el acto sexual.
Por ello, se recomienda la lectura de Temas de orientación
prematrimonial.
Más de un lector pensará que ya se ha dicho todo sobre
el tema. Además, "¡es algo tan natural!" Tal
vez, quienes así piensen sean los primeros en tenerun
problema sexual, pues nunca se habrán preguntado si
han hecho feliz sexualmente a su cónyuge. Se indicará
más adelante cuantas esposas quedan insatisfechas durante
muchos años.
El tema sexual siempre ha sido un tópico difícil. Hemos
recibido una educación deficiente. No se hablaba del
sexo. Ni los padres educaban a los hijos ni los sacerdotes
al pueblo. Se tenía miedo porque todo era pecado. Y
ello, ¿por qué? Por un entendimiento equivocado del
aspecto sexual. Demos un vistazo al pasado.
1. Erróneo entendimiento del sexo
Es curioso que siendo el sexo uno de los regalos más
preciosos dados por Dios al ser humano, éste se haya
empeñado, con ahínco, en ver algo malo en él. En el
judaísmo, de los treinta y seis crímenes capitales incluidos
en la ley mosaica, dieciocho estaban relacionados con
el sexo. El cristianismo recibiría tal legado y lo llevaría
a conclusiones aberrantes.
Para explicar, de alguna manera convincente, la existencia
del mal en el mundo, surgieron doctrinas dualistas que
afirmaban la existencia de dos principios eternos creadores,
uno positivo del que procede lo bueno, la luz, el espíritu;
y otro negativo, del que viene lo malo, las tinieblas,
la tierra, la carne. En la carne estaba inscrito el
sexo y por ello era malo. Este dualismo fue defendido
por los estoicos, maniqueos, pelagianos, montanistas,
agnósticos y priscilianistas. Y aunque la Iglesia combatió,
en general, sus doctrinas, quedó contagiada de este
mismo negativismo sobre el sexo. Los santos Padres de
la Iglesia establecieron, en ese campo, unas bases erróneas
y negativas, en las que la mujer corrió la peor parte.
Tertuliano dice de la mujer: "La maldición que
Dios pronunció sobre tu sexo todavía pesa en el
mundo. Tú eres la puerta del diablo".
Con el mismo tono se expresan santos como Jerónimo,
Clemente de Alejandría, Cirilo de Alejandría, Ambrosio,
Juan Crisóstomo, y uno de los más negativos, san Agustín,
exclama: "¡Cuán sórdido, inmundo, y horrible
es el abrazo de una mujer!
Víctimas de esta doctrina fueron los mismos sacerdotes
quienes, considerados representantes de Dios, se la
transmitieron al pueblo, un pueblo, durante cientos
de años, analfabeto, que seguía sin titubear lo que
el cura le decía, como venido siempre de Dios. Valga
una cita de un texto que estudiaban los sacerdotes y
luego impartían al pueblo, para darse cuenta a qué punto
llegó la enseñanza sexual: "Es pecado grave
el que personas no casadas busquen o
acepten incluso el menor grado de placer venéreo; así
mismo es pecado, el pensar, decir,
o hacer algo con la intención de suscitar el menor grado
de ese placer". Tras cientos
de años de doctrina desviada, se había llegado a la
conclusión de que el placer sexual sólo era legítimo
para la procreación de hijos.
Si así fuera, nos preguntamos, ¿por qué Dios no estableció
en el ser humano las mismas reglas que en los animales,
que sólo sienten el impulso sexual cuando están en celo?
Por el contrario, ofrecido como regalo divino, el ser
humano siente el placer sexual incluso en períodos no
fértiles. Tal placer une y profundiza las relaciones
matrimoniales.
No es pues de extrañar, que en este campo, el pueblo,
el clero y los religiosos de ambos sexos, hayan sufrido
indebidamente a causa de una doctrina errónea. Hoy vemos
claramente que nada creado por Dios es malo (Gn 1,31).
El cuerpo humano es una maravilla. Y la relación sexual
doble maravilla por no llamarla un milagro; gracias
a ella hemos nacido todos los que por esta tierra andamos.
Incluso, el papa Juan Pablo II, tan intransigente en
ciertos aspectos del campo sexual, dice que la vida
sexual entre esposo y esposa es un acto de adoración,
una expresión sacramental del amor de la Trinidad.
El Concilio Vaticano II, en los números 49-52 de la
constitución "Gaudium et spes" reconoce abiertamente
el valor positivo de la intimidad matrimonial. "Este
amor…es capaz de enriquecer con una dignidad especial
las expresiones del cuerpo y del espíritu y de ennoblecerlas
como elementos y señales específicas de la amistad conyugal"
(49). "Los actos con los que los esposos se unen
íntima y castamente entre sí son honestos y dignos"
(49). "El matrimonio no ha sido instituido solamente
para la procreación" (49).
Y el Libro de Oración Común afirma que "es la
voluntad de Dios que la unión de esposo y esposa en
corazón, cuerpo y mente sea para gozo mutuo" (pág.345).
La relación sexual es un instinto.
El instinto sexual es uno
de los más profundos en el ser humano. Sin embargo,
éste no puede comportarse instintivamente. Si así lo
hiciera obraría como el animal, que se une en la calle,
sin vergüenza ni miramiento, se une con cualquier hembra
o macho. Así lo dicta su instinto.
El hombre podría unirse fisiológicamente
con cualquier mujer en cualquier parte, pero si así
lo hiciera sería detenido por la policía y llevado a
la cárcel o a un hospital psiquiátrico. La sociedad
nos dicta una conducta especial para la relación sexual
humana. Debe realizarse en intimidad y sólo con una
persona a la que se ha escogido entre millones. El instinto
sexual humano, con el correr de los tiempos, se ha reprimido,
regulado y sublimado mediante códigos sociales.
El hombre o la mujer que se
dejara dominar sólo por el instinto jamás sería feliz.
Esas personas que cada día
necesitan acostarse con alguien diferente están siempre
insatisfechas. Sólo buscan un desahogo fisiológico,
sin llegar más allá. Tales extremos degradan al ser
humano.
Según los psiquiatras se ha
comprobado que cada instinto tiende a orientarse a un
objeto. En este caso se trataría del instinto sexual
de una mujer o de un hombre. El del hombre se orientaría
a una mujer, la esposa, y viceversa.
¿Qué quiere decir esto? Quiere
decir que el hombre que se une sexualmente, y con amor,
a su esposa, no encontrará tanta satisfacción con otra
mujer. Podrá sentir placer con otras, pero la garantía
de encontrar una satisfacción plena es mayor en una
relación amorosa permanente con su esposa. Porque la
satisfacción plena va más allá del instinto.
- La fisiología del sexo
Hay características fisiológicas que deben mencionarse
por su propio nombre y enseñarlas así a los hijos cuando
se les hable del tema sexual. Es mejor usar los términos
apropiados que los aprendidos en la calle.
La constitución física sexual del ser humano es común
a la de algunos animales. Las diferencias externas son
mínimas.
Caracteres primarios: órganos sexuales en el
hombre: los testículos, el pene, la próstata. En la
mujer, órganos internos: la vagina, el útero o matriz,
los tubos o trompas de Falopio, los ovarios; órganos
externos: labios mayores, menores, clítoris, vulva e
himen.
Según algunos estudios el clítoris es el órgano que
más placer proporciona a la mujer y el que mejor la
ayuda a llegar al orgasmo. El himen es la telita elástica
que hace a la mujer virgen. Una vez rota esa tela por
contacto sexual se habrá perdido la virginidad física.
Caracteres secundarios: en el hombre,
vello por el cuerpo, voz, potencia física. En la mujer:
pechos, voz, constitución física distinta con anchura
en las caderas para poder soportar al niño que llevará
en el útero durante nueve meses.
Estas características son comunes al hombre y a ciertos
animales. ¿Qué es, pues, lo que nos diferencia? Nos
diferencia el hecho de tener un alma, una inteligencia
y una educación social. Esto nos lleva a comportarnos
de manera distinta al animal. He aquí algunos de los
valores que deben poseer hombre y mujer para considerarlos
psicológica y sexualmente maduros: el hombre: capacidad
de formar un hogar, espíritu de iniciativa, responsabilidad,
espíritu de lucha y fortaleza; la mujer: sentimiento
maternal, delicadeza, espíritu de sacrificio por los
hijos, generosidad.
- El acto sexual
Para realizar bien el acto sexual matrimonial hace
falta una preparación remota o ambiental y otra próxima.
a. La preparación ambiental.
En la preparación remota hay que considerar lo siguiente:
primero, los animales realizan el acto sin preámbulos,
mecánicamente; segundo, los seres humanos aman. El
amor comprometido sexual hacia la persona amada debe
ser algo único, irrepetible y estable. Un amor de aventura
nunca será pleno.
De hecho, es una glándula llamada hipófisis, situada
en el cerebro, la que mueve todo el mecanismo sexual.
Esto nos conduce a una conclusión práctica:
mientras que el hombre y la mujer tengan problemas,
estén preocupados, o no sientan atracción mutua, el
placer no será total. Por ello, lo más importante en
la relación sexual es el amor. Cuando hay verdadero
amor no hacen falta muchas explicaciones. Por el contrario,
cuando falta, aunque se hayan leído montones de libros
sobre el sexo, la satisfacción sexual fracasará.
Cuando una pareja busca ayuda profesional en este tema,
el consejero primero indagará sobre su vida matrimonial
en general. Si las relaciones entre ambos no van bien,
si reinan el descontento, la tensión, la discusión,
en una palabra, si andan siempre como el perro y el
gato, uno tras otro, la relación sexual no puede ser
buena. Falta amor y entrega.
Para que haya una preparación remota adecuada, la pareja
debe crear un ambiente de tranquilidad, armonía, cariño,
sacrificio abnegado, diversión. Lo cual no quiere decir
que de vez en cuando se discuta. Esto es inevitable.
El matrimonio ha de saber encontrar una solución a los
puntos de fricción.
Es muy importante que el hombre manifieste su cariño
hacia la esposa en la vida diaria. La mujer, en general,
anhela más el cariño y la protección, que el sexo frecuente.
El hombre, tiene normalmente más urgencias sexuales
y menos necesidad de muestras afectivas.
b. La preparación próxima y realización del acto.
Hablar de preparación próxima, es hacerlo específicamente
de la técnica sexual.
La mejor es la que usan los novios antes de casarse.
Los jovencitos se aman arrastrados por la pasión y el
romanticismo. Se besan, acarician, y dicen palabras
bonitas. Sueñan con un futuro, y hacen planes. Y así
duran largo rato. Cuando menos se dan cuenta ambos están
preparados para el sexo. Están excitados y desean realizar
el acto sexual.
Tengamos presente que conocer la técnica es importantísimo
sobre todo para que la mujer pueda gozar plenamente
del sexo. El hombre es más rápido y pronto está listo
para el sexo. La mujer no, requiere su tiempo. ¡Cuántas
muchachas han caído inocentemente, sin desearlo, porque
al cabo de cierto tiempo de caricias y muestras de amor
ya no pueden contenerse y hacen lo que el joven les
pide!
A veces, con tristeza, son abandonadas por esos mismos
muchachos que buscaban aventura y satisfacer la curiosidad.
Los matrimonios olvidan lo que hacían de novios. De
románticos se vuelven realistas, ya no hay palabras
bonitas. Y, dicho sea de paso, las palabras galantes
son las que más estimulan la sexualidad femenina. A
su vez, las mujeres se olvidan de que cuando eran novias
se embellecían para estar atractivas al novio. Usaban
la coquetería femenina para conquistar al muchacho.
Sabido es que uno de los sentidos que más excita y conduce
al hombre al sexo es el sentido de la vista. Fenómeno
explotado en las películas, en la televisión y en las
revistas. Las mujeres aparecen casi desnudas porque
los manipuladores del mercado saben hasta qué punto
ello atrae al hombre. La mujer, pues, debe presentarse
atractiva al hombre.
En la preparación al acto sexual deben mirarse, besarse,
acariciarse, tocarse por el cuerpo y en los órganos
sexuales, sin miedo ni reparo. Según los expertos, (Masters
and Johnson 1966, Sullivan 1969 Davis, K.E. 1971) la
masturbación en la mujer es la forma más exitosa de
llegar al orgasmo, y para algunas es la única manera
de lograrlo. El hombre debiera tener presente esta conducta
para excitar a su esposa adecuadamente. Sin embargo
la mayoría de los hombres descarta esta manera de estimular
la sensualidad femenina, ya que el 50% considera la
penetración una conducta prioritaria.
Para realizar el sexo deben escoger un momento apropiado
en el que no quepan estados anímicos como ansiedad,
fatiga, estrés o problemas que les distraigan del juego
erótico, así como otros factores externos como el ruido
o las prisas.
El deseo sexual en la mujer, y la capacidad para excitarse
sexualmente varían según las necesidades de cada mujer,
y dependen de la necesidad de sentirse deseada, amada,
acariciada y abrazada.
Tras ese juego de intimidad amoroso llegará el momento
en que ambos estén dispuestos para el coito. La excitación
prolongada conducirá en la mujer a contracciones que
excitarán más al hombre hasta llegar, ambos, al orgasmo.
Más adelante se explicará cómo hay hombres que tienden
a desahogarse muy rápidamente, en esos casos, es aconsejable
retirarse, excitar más a la mujer, para que ella se
aproxime al orgasmo, y juntos experimenten máximo placer.
Con todo, se ha de dar por establecido que todos los
actos sexuales son diferentes. Es decir, a pesar de
todas las normas indicadas y observadas, no obstante
el buen deseo de hacer las cosas bien, nuestro psiquismo,
nuestra fisiología, nuestro cuerpo fluctúa según circunstancias
externas o internas.
Son factores imponderables que las más de las veces
no podemos controlar.
c. La fertilidad sexual.
El amor sexual matrimonial, por su misma naturaleza,
es enriquecedor. Unas veces dará fruto en hijos, mas
siempre aportará unión y fortaleza a la pareja. Hoy
no se puede mantener ya, como en tiempos pasados, que
el fin primario del matrimonio es el de tener hijos.
Si así fuera, una pareja joven, que no evitara la fertilidad
sexual, podría tener más de treinta hijos. Mas comoquiera
que Dios no pide cosas imposibles, los matrimonios tendrán
que usar un juicio sano y engendrar hijos según su conciencia
y las circunstancias se lo permitan para una educación
noble y responsable de los mismos. Fuera de la procreación
pueden usar el sexo como un don precioso que Dios ha
ofrecido a la naturaleza humana para gozo mutuo.
d. Frecuencia del acto sexual.
No se pueden establecer normas en este aspecto. Cada
pareja es diferente y el deseo sexual varía conforme
a la edad de la pareja. El principio general será siempre
el mismo, ¿cómo puedo satisfacer a mi cónyuge en la
vida sexual? Sólo el verdadero amor y la delicadeza
pueden determinar cuántas veces han de realizar el acto.
Hay casos extremos en los que, incluso en parejas jóvenes,
uno de los dos, sólo desea el acto sexual una vez al
mes. Esto puede poner en peligro su relación con el
otro.
En l948 Alfred Kinsey presentó a la comunidad mundial
su revolucionario libro La Conducta sexual del varón,
veamos las estadísticas que nos ofrece:
- hombres de 21 a 25 años hacían
el acto sexual 3,5 veces por semana, (algunos en este
grupo tenían 29 relaciones por semana.)
- hombres de 31 a 35 años hacían
el acto sexual 2,46 veces por semana, (algunos de
este grupo hacían el acto 20 veces y otros menos de
una vez por semana).
- hombres de 41 a 45 años hacían
el acto sexual 1,77 veces por semana, (algunos de
este grupo tenían 14 relaciones por semana, y otros
menos de una vez en 15 días).
- hombres de 56 a 60 años hacían
el acto sexual 0,89 veces por semana.
La práctica demuestra que en los años jóvenes el deseo
es más fuerte y frecuente. Sin embargo se ha de tener
por mito la creencia de que en la vejez ya no puede
realizarse el sexo.
A veces, los médicos aconsejan no tener sexo durante
la menstruación porque los órganos de la mujer están
hinchados. Durante el acto se intensifica la congestión
y puede causarse dolor a la mujer. Sin embargo si de
mutuo acuerdo desean realizarlo pueden hacerlo.
El 23 de febrero de este año (2001), por pura coincidencia,
tuve la suerte de ver el programa televisado, Cristina,
de Univisión. Ese día se presentaban a cuatro mujeres
como ninfómanas, es decir, mujeres con insaciable apetencia
sexual. Según su propia confesión estas mujeres deseaban
realizar el acto sexual varias veces al día. Una de
ellas, para encontrar placer, lo realizaría con cualquier
hombre, hasta encontrar uno que la satisficiera. A ésta
la tachaban los presentes de "puta". Otra
exigía el acto sexual de su marido, día y noche. He
de confesar que me dio pena tanto de las mujeres como
de los hombres que las acompañaban. Porque los presentes
manifestaban mucha ignorancia. Sólo por frases sueltas,
nos podemos dar cuenta donde radicaba verdaderamente
el problema.
La que molestaba a su marido, dijo: "es que se
va y ya no quiere seguir". La que andaba tras todos
los hombres, no encontraba uno que la "satisficiera".
Otra de mayor edad decía: "es que mi marido es
muy aburrido, se pasa el tiempo viendo la televisión
y no tiene ganas de sexo".
La ignorancia de muchos hombres en este campo es supina.
Han realizado el acto sexual muchas veces, con variedad
de mujeres, pero no se han preocupado de satisfacerlas.
Padecen eyaculación precoz. Es decir, tienen el orgasmo
pronto y dejan a las mujeres insatisfechas. Un muchacho
de entre los espectadores lo dijo de una manera brutal:
"es que esas mujeres están rodeadas de peleles".
Otros, también brutalmente, decían: "lo que necesitan
es un vibrador". ¡No! Lo que necesitaban es un
hombre que tuviera la suficiente paciencia, amor y cariño
para excitarlas convenientemente y prepararlas para
el sexo. El no satisfacer a las mujeres conlleva el
peligro de la infidelidad matrimonial, como apuntó otro
de los presentes.
Lo que a simple vista parecía un espectáculo de mujeres
vampiresas, en el fondo se trataba de cuatro mujeres
dignas de toda admiración porque habían tenido el gran
atrevimiento de manifestar en público un problema harto
común. La pena es que ni ellas mismas ni nadie de los
presentes supo formular con precisión el problema. A
continuación analizaremos un poco la situación.
- Problemas de las relacione
sexuales
- La frigidez.La mujer
puede llegar en su vida a una tendencia de repugnancia,
y rechazo de la actividad sexual. El simple desinterés
sexual basta para que el sexo no sólo no proporcione
el más mínimo placer, sino que su práctica pueda convertirse
en un insufrible calvario. ¿Cómo ha llegado a esa
situación? Debido a múltiples causas: mala formación
sexual, formación equivocada, temor al embarazo, coito
interrumpido y métodos anticonceptivos, iniciación
sexual brutal e inadecuada, impactos psicológicos
de la infancia, insatisfacción permanente por parte
del esposo. Esta última es una de las causas más frecuentes,
que conduce, primeramente a la insatisfacción, pero
a la larga a la frigidez. Hay hombres que ignoran
tanto la preparación remota como la próxima, del acto
sexual. No estimulan adecuadamente a la mujer. Se
unen a ella, quedan parcialmente satisfechos y la
abandonan. Se creen muy machos pero están fracasando
como tales. He aquí la estadística del Dr. Kinsey:
- el 37% de las mujeres nunca
siente placer sexual el primer año de casadas.
- el 29% de las mujeres siente
el orgasmo a los cinco años de casadas.
- el 23% de las mujeres siente
el orgasmo a los diez años de matrimonio.
- el 15% de las mujeres no siente
el orgasmo hasta los veinte años de casadas.
El marido tiene muy pronto el orgasmo y deja a la mujer
a medio camino. Si esto se repite, la mujer se ve usada
y la conduce a la frigidez. El hombre que desee complacer
a su esposa, ha de tener paciencia y esperarla. Debe
interrumpir la unión y excitar más a su esposa ayudándola
a acercarse al nivel en que él se encuentra. Precisamente
esto provocará mayores contracciones en la mujer que
a su vez excitarán más al hombre y juntos gozarán del
orgasmo. Así se puede establecer esta regla: cuanto
más placer proporcione el hombre a la mujer, más le
devolverá ésta.
c. La esterilidad matrimonial.
Es un problema que aflige a muchos matrimonios.
La esterilidad a veces es
temporal, otras permanente. Hoy día ya hay técnicas
modernas que permiten a estas parejas tener sus propios
hijos.
d. Enfermedades venéreas.
Sin entrar en detalles estas enfermedades han causado
mucho daño en el pasado, hoy día se pueden curar fácilmente
si se pone remedio pronto. Quien tenga la desgracia
o mala suerte de contraer una de estas enfermedades
debe acudir cuanto antes al médico, para no distribuirla
en todo contacto sexual.
Conclusión
Ojalá que esta rápida visión de la vida sexual ayude
a las personas casadas a contar con los datos precisos
y claros para entablar un diálogo constructivo, según
el cual puedan gozar de un placer orientado a fortalecer
y unir más los lazos matrimoniales.
Nuestra intención ha sido: 1. Liberar al pueblo de
un complejo de culpabilidad al creer que todo lo relacionado
con el sexo en el matrimonio es pecado. 2.Luchar contra
el machismo que usa y abusa de las mujeres. 3. Evitar
otros problemas, ya mencionados, como la frigidez, la
infidelidad, etc. 4. Apreciar un regalo divino inscrito
por Dios en la naturaleza humana para el bien del matrimonio,
de la familia y de la sociedad.
Tras esta lectura, cualquier lector habrá comprobado
que el sexo en el ser humano no funciona de una manera
tan exclusivamente natural como acontece en el animal.
Se podría decir que la relación sexual humana es complicada
y bella como la vida misma.
Comentarios recibidos
"Este ensayo (folleto) ayudará a todo el que lo
lea, porque, a) pocas veces le habrán entregado en tan
pocas páginas la información justa, sin olvidar ninguno
de los puntos más importantes; b) como también hay gente
instruida (nunca tantos como se pretende), este texto
sin duda les hará reflexionar y encontrar las conexiones
entre unos temas y otros. Todo esto, además, prescindiendo
de un tono dogmático". Víctor Ruiz, corresponsal
de CNN para Canal+ España.
"Este documento a cerca de la sexualidad matrimonial
me ha encantado por la honestidad con que se aborda
y por la sencillez del lenguaje". Rvdo. Arturo
Carrasco.
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