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Escrito por el Rvdo. Isaías A.
Rodríguez, Lic. en Teología
Editado por el Rvdo. Canónigo
Daniel Caballero
Presentación
Nuestras comunidades de habla hispana se multiplican
cada día más. Esto es un buen signo
de la vitalidad de nuestra misión.
Con frecuencia no crecemos más por falta de
organización.
Con este librito ofrecemos a nuestras comunidades
un instrumento que pueda llenar ese gran vacío.
Después de un breve fundamento teológico
se presentan los puntos básicos con que
nos gobernamos a nivel parroquial.
Este librito ha tenido gran aceptación por
parte de nuestras comunidades.
¡Ojalá les sea de mucha ayuda!
Rvdo. Canónigo Daniel Caballero
Desarrollo Congregacional Étnico
Año 2005, tercera edición.
- SOBRE EL CONSEJO PARROQUIAL
- La Iglesia como Pueblo de Dios
Cristo es luz para los pueblos. Al anunciar su buena
nueva, su evangelio, su mensaje, la gente lo seguía.
Con ello se formó una comunidad de creyentes
que en la lengua griega se llamaba "ekklesia".
Aquella comunidad inicial de admiradores y seguidores
de Cristo creció hasta dar lugar a la Iglesia
cristiana extendida hoy por todo el mundo.
La Iglesia está formada por la comunidad de
creyentes, que puesta su fe en el mensaje de Cristo,
se reúne para adorar a Dios, recibir su amor
y transmitirlo al resto de la humanidad.
La Iglesia de Cristo es más amplia que las
confesiones cristianas individuales. La Iglesia de
Cristo comprende a todas las confesiones cuyos miembros
se dicen sus seguidores. Por ello, hoy, para evitar
la confusión que en el pasado se pudo originar
con la diversidad de títulos confesionales,
se conoce también a la Iglesia como Pueblo
de Dios.
El Concilio Vaticano II (l962-65) dice lo siguiente:
"En todo tiempo y en todo pueblo es grato a Dios
quien le teme y practica la justicia (Hch 10,35).
Sin embargo, fue voluntad de Dios el santificar y
salvar a los hombres, no aisladamente, sin conexión
alguna de unos con otros, sino constituyendo un pueblo,
que le confesara en verdad y le sirviera santamente".
San Pablo en la carta a los Efesios resume muy bien
esta doctrina: "Hay un solo Cuerpo y un solo
Espíritu, como una es la esperanza a la que
habéis sido llamados. Un solo Señor,
una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre
de todos, que está sobre todos, y actúa
por medio de todos en todos" (Ef 4,4-6).
La Iglesia Episcopal forma parte del Pueblo de Dios.
Proclamamos al mundo el mensaje de Cristo, mensaje
de salvación y amor a todo el género
humano. Sin él no seríamos más
que una organización humanitaria. Cristo vive
en nuestro medio nuestro, nos inspira, y fortalece
para continuar su obra (Mt 28,30; Col 1,18).
- La comunidad cristiana
La comunidad cristiana inicial de seguidores de Cristo
creció para formar la Iglesia universal. Esta
Iglesia, este Pueblo de Dios, realiza su obra en pequeñas
comunidades. Los cristianos se reúnen en comunidades
que llamamos parroquias, o, misiones si son pequeñas.
Un grupo de parroquias configura una diócesis
presidida por un obispo.
El obispo es el pastor principal de una diócesis.
Como no puede presidir la adoración de cada
una de las comunidades, delega a los presbíteros
o sacerdotes para que le representen y ejerzan sus
funciones. El obispo, idealmente, debe visitar las
parroquias una vez al año para estar seguro
de que se guarden la fe, unidad y disciplina de la
Iglesia.
Así como el obispo se sirve de los sacerdotes
para difundir el mensaje de Cristo, así también
el sacerdote se sirve de la comunidad cristiana para
difundir el mensaje de salvación.
El sacerdote no elige a los fieles como si de una
empresa humana se tratara. Los fieles han sido llamados
y salvados por Dios. La fe es un don divino. Y cada
fiel recibe talentos de Dios para llevar adelante
la obra de salvación (Ef 2,8-10; 4,11-13).
Cada miembro de una parroquia debe poner en práctica
los dones recibidos en el bautismo en función
del bien común, de la edificación del
cuerpo total que es el cuerpo místico de Cristo.
Cada comunidad local ofrece al servicio de la Iglesia
sus talentos y esto redunda en una diversidad universal
que pone de manifiesto la riqueza divina derramada
sobre sus hijos predilectos.
- El Consejo Parroquial
En todo grupo de personas se necesita un liderazgo,
una organización y una estructura. Las parroquias
cubren esta necesidad con una organización
que se llama Consejo Parroquial o Junta Parroquial.
(En la iglesia Episcopal en inglés se conoce
con el nombre de "vestry").
El Consejo Parroquial está formado por un
grupo de líderes comprometidos a difundir la
obra de salvación de Cristo Jesús. El
Consejo Parroquial actúa en representación
de la parroquia, los miembros que lo integran no deben
de realizar todo el trabajo, antes bien han de asegurarse
de que el mayor número posible de fieles participe
en las metas a lograr. Los componentes del Consejo
sí son responsables de que la obra cristiana
de salvación no quede estancada o paralizada.
La parroquia reunida en sesión plenaria vota
para escoger a unas personas que se han mostrado interesadas
en servir en el Consejo Parroquial.
a. Miembros del Consejo Parroquial
Para ser elegido miembro del Consejo Parroquial se
tiene que dar una confluencia de las siguientes condiciones:
-Estar bautizado, ser mayor de 18 años y ser
activo en la parroquia.
-Haber sido fiel en la adoración comunitaria.
-Haber hecho y mantenido un compromiso monetario con
la iglesia.
-Debe ser gente con una visión de futuro para
la parroquia.
b. Tiempo de servicio
Cada miembro del Consejo Parroquial ejercerá
el cargo durante tres años. Cuando se forma
por vez primera un Consejo, unos son elegidos a ejercer
durante un año, otros para dos y otros para
tres años. Cuando cesen en el cargo no pueden
ser reelegidos hasta pasado un año.
Un Consejo Parroquial ha de contar con un mínimo
de tres miembros y un máximo de veintiuno.
Cada parroquia ajustará el número de
miembros en proporción a los de la parroquia.
Mas, como los miembros del Consejo no deben realizar
todo el trabajo de la parroquia sino organizar y delegar,
se considera que doce personas es un número
ideal para un Consejo Parroquial.
c. Cargos
Los cargos son estos: Guardián mayor, guardián
menor, secretario y tesorero. (El título de
los dos primeros cargos es traducción literal
del inglés "warden", equivale a los
títulos de presidente y vicepresidente).
El guardián mayor, en la mayoría de
los casos, es nombrado por el rector. Al guardián
menor normalmente lo nombra el Consejo Parroquial.
Los cánones de la Iglesia no especifican cuál
es la función de cada uno de esos cargos. Muchas
parroquias encargan el cuidado de la propiedad al
guardián menor, sin embargo en algunos casos
puede haber personas que estén más cualificadas
para llevar a cabo tal responsabilidad.
Al secretario del Consejo Parroquial lo elige el
Consejo y no tiene que ser un miembro del mismo. El
secretario levanta acta de la sesión; lo más
práctico es que siga el orden establecido en
la agenda. También indica la fecha, el lugar,
quiénes asistieron a la reunión si es
ordinaria o extraordinaria.
El tesorero puede ejercer durante tres años.
No controla las finanzas de la parroquia sino que
es un administrador que trabaja bajo la dirección
del Consejo. Sus responsabilidades incluyen: depositar
el dinero en el banco, mantener un registro por escrito
del dinero de la parroquia, otro registro de todas
las promesas y de las donaciones especiales. Presentar
el informe mensual en la reunión del Consejo,
y en la reunión anual de la parroquia. Pagar
todas las facturas. Estar seguro de que las firmas
autorizadas en el banco para firmar cheques estén
vigentes.
Muchas parroquias cuentan con un Consejo Ejecutivo,
que actúa en nombre del Consejo Parroquial
en caso de emergencia.
d. Obligaciones de los miembros
- Asistir a todas las reuniones.
- Orar juntos con regularidad.
- Conocer los reglamentos del Consejo Parroquial.
- Tomar decisiones en nombre de la parroquia, excepto
en la reunión anual.
- Redactar informes.
- Hablar con los feligreses para lograr opiniones.
- Actuar en conjunto con los otros miembros del Consejo.
- Ayudar a personas con vocación sacerdotal.
- Desarrollar el presupuesto parroquial.
e. Reuniones
El Consejo Parroquial se reúne una vez al
mes, descansando un mes del verano. El derecho canónico
pide que por lo menos se reúna seis veces al
año.
El rector puede convocar una reunión especial
indicando por escrito el propósito de la misma.
También una mayoría del Consejo puede
hacerlo por escrito. Si la parroquia no tiene rector,
el guardián mayor puede convocar una reunión
extraordinaria.
El rector preside todas las reuniones pero puede
delegar en el guardián mayor. Sin embargo,
ya que el rector preside en la Eucaristía y
es el líder espiritual de la parroquia es muy
apropiado que él presida las reuniones. Cuando,
al final del año se dirima el sueldo del rector
para el año siguiente, es aconsejable que se
ausente de la sesión y que el guardián
mayor presida.
f. Orden en una reunión
Para que haya orden en una reunión se debe
seguir un plan de trabajo conocido normalmente como
agenda. El esquema tradicional es el siguiente:
- Se inicia con una oración o reflexión
espiritual
- Se lee el acta de la reunión anterior y se
somete a aprobación. Si hay correcciones se
hacen al margen.
- Informe del rector o sacerdote encargado.
- Informe del guardián mayor.
- Informe del guardián menor.
- Informe del tesorero/a.
- Informe de las comisiones.
- Correspondencia recibida.
- Asuntos pendientes de la reunión anterior.
- Asuntos nuevos.
- Anuncios.
- Cierre de la sesión. Ninguna sesión
debe durar más de dos horas.
g. La marcha de una reunión
Para que haya orden en una reunión es importante
observar ciertas normas conocidas como "Robet´s
rules of Order", usadas en el procedimiento
parlamentario.
En primer lugar tiene que haber un quorum, o
cierto número de personas para que se pueda
llevar a cabo una reunión. La mitad de los
miembros más uno forman un quorum.
Si durante la reunión se quiere que un proyecto,
que se ha presentado, sea aprobado, alguien tiene
que hacer una moción. Para ello, hay
que pedir a quien presida, el permiso de hacer la
moción. Entonces la persona dice:
" Propongo que se pinte la iglesia por fuera"
. Si alguien más está de acuerdo
dice: "Estoy de acuerdo". Si nadie
hubiera secundado la moción, el que preside
ha de preguntar: "¿Alguien secunda esta moción?".
Si nadie la apoya, la moción queda muerta.
Si alguien la secunda, el que preside dice:
"Se ha presentado la moción de pintar
la iglesia por fuera, antes de votar hay algún
comentario sobre la misma?" Entonces se escuchan
los comentarios.
Para intervenir hay que levantar la mano y hablar
sólo sobre el tema. Tras breve discusión
el presidente pregunta: "¿Están listos
para votar?"
Se vota de varias maneras, o alzando la mano, o
con un "sí" o un "no",
o poniéndose de pie, o pasando lista (lo hace
el secretario), o en secreto.
Para que una moción pase tiene que votar
a favor de ella más de la mitad de los presentes.
A esto se llama mayoría. Si todos votan
igual voto unánime.
El rector, o guardián mayor (en ausencia
del rector), no vota, salvo en caso de romper el empate.
Consenso. En las decisiones importantes de
una parroquia, como el traer un rector nuevo u otro
asunto de capital importancia se debe buscar el consenso.
Esto no quiere decir que todos estén cien
por cien de acuerdo pero que, tras suficiente diálogo,
todos puedan aceptar y apoyar la decisión
tomada.
En las reuniones debe reinar una conducta de
sinceridad. Los miembros deben decir lo que piensan
y hacerlo sin ofender a nadie. Los que no estén
de acuerdo en una decisión tomada es mejor
que lo digan en la reunión y no fuera, creando
disensión.
h. Comisiones
El Consejo Parroquial representa a las comisiones
de la parroquia. Por lo menos un miembro del Consejo
debe estar en cada una de esas comisiones, pero no
tiene que ser el presidente de ellas. Algunas comisiones
son: adoración, educación, misión,
mayordomía, convivencia, propiedad.
La misión de todo Consejo Parroquial es el
servicio a la congregación. Por eso, no todos
los Consejos Parroquiales han de seguir el mismo modelo.
En congregaciones pequeñas la estructura de
comisiones tal vez no funcione.
i. Reunión anual de la parroquia
Los miembros del Consejo Parroquial que han estado
funcionando durante el año anterior deben estar
presentes en esta reunión y apoyarla en todos
los aspectos.
En esta reunión se presentan, por escrito,
informes de lo realizado el año anterior, especialmente
han de hacerlo el tesorero y las comisiones.
Todos los miembros de la parroquia tienen la oportunidad
de dar su opinión sobre lo expuesto o de presentar
nuevos asuntos.
Se presenta el presupuesto, se explica y estudia.
Los fieles pueden hacer comentarios y ofrecer sugerencias.
Finalmente se aprueba.
Los parroquianos eligen a miembros para cubrir los
puestos del Consejo Parroquial durante los tres años
siguientes.
- DINÁMICA DE GRUPOS
- El trabajo realizado juntos en
grupo es importante
Hay que tener presente lo siguiente:
- Nadie tiene todas las respuestas o soluciones.
- Un proyecto pertenece al grupo cuando todos han
colaborado.
- Cuando hay confianza entre los miembros del grupo
se pueden presentar nuevas ideas sin creer que hay
que defenderlas o sin miedo a estar equivocados.
- Hablando juntos se aclaran las ideas y ayudamos
a otros a que aclaren las suyas.
- A veces cuesta aceptar una idea nueva, mas el crecer
normalmente supone sacrificio.
- También es duro reconocer que puede haber
más de un punto de vista válido. Con
frecuencia, no hay respuesta verdadera o falsa. Todo
el mundo no tiene que estar de acuerdo, aunque nos
gustaría que así fuera.
- Al tratar un problema difícil emergen opiniones
diferentes, si nuestra meta es noble, debemos aceptarlas
para que nos ayuden a pensar. Trabajamos juntos para
edificar, no nuestro castillo, sino el Cuerpo de Cristo.
2. Todos podemos ser líderes
- Al trabajar juntos responsablemente nos damos cuenta
de que el líder no lo tiene que hacer todo.
- Tarea del líder es poner el grupo en marcha,
regresarlo al tema cuando se distraiga, y resumir
lo que se ha dicho.
- El buen líder es como el capitán de
equipo que inicia el juego para que todos participen.
El líder consigue esto cuando:
- Viene preparado explicando el porqué de la
reunión.
- Ofrece sugerencias sobre cómo lograr el plan
propuesto.
- Es flexible aceptando cambios que el grupo ofrece
para lograr el objetivo.
- Sigue el curso de la conversación de tal
manera que pueda ofrecer un resumen de la misma en
cualquier momento.
- Otras funciones del líder son:
. animar: "Es una idea excelente".
. expresar el estado de ánimo del
grupo: "Creo que necesitamos un descanso".
. armonizar: "Pedro y Rosa, están
más de acuerdo de lo que parece, ¡veamos!".
. colaborar: "Tu idea es buena, ¡probémosla
temporalmente!".
. invitar a todos: "Carlos, ¿te gustaría
decir algo?"
- Otras funciones que pueden ayudar o no:
. agresividad: "Así no vamos a llegar
a ninguna parte".
. dependencia: "Estoy de acuerdo contigo".
. resistencia: "Tenemos que regresar al
tema". Cuando ha sido rechazado por el
grupo.
. dominando: "¡Cállense todos, quiero
decir algo!"
3. En general
Todos los presentes deben participar en el tema en
estudio. No se trata de agradar al líder o a
un amigo, sino de lograr el objetivo propuesto, de alcanzar
la meta, y para ello, todos deben contribuir sin preocuparse
de lo que otros piense, más aún, nuestras
ideas, aunque no sean aceptadas, pueden ayudar a otros
a comprender mejor el tema tratado.
Lo importante es ser uno mismo, conservando nuestra
propia personalidad, sin imitar a nadie o querer complacer
a alguien.
Hay que centrarse en el tema ofreciendo sugerencias
referente al mismo, sin pronunciar discursos. No se
trata de tener la razón sino de edificar sobre
el tema.
Hay que escuchar con atención. Si no estamos
atentos no podremos edificar sobre el tema, ni ayudaremos
a otros a entender el asunto.
Hay que hablar con claridad, usando un lenguaje que
todos puedan comprender, siendo específico.
Se critica la idea no a la persona. Para comprender
el tema tratado es bueno ofrecer otros puntos de vista,
favorables y contrarios, para que el tema madure. Ello
no se ha de ver como una crítica a la persona
que presentó el tema.
4. Evaluar
Al final de una sesión es bueno evaluar sobre
cómo se desarrolló. Cómo se portaron
el líder y los participantes. He aquí
algunas preguntas:
Por parte de los participantes:
- ¿Hubo libertad de actuación?
- ¿Se hablo en "la lengua del grupo"?
- ¿Se respetó a todo el mundo en su personalidad?
- ¿Se presentaron varios aspectos de la cuestión?
- ¿Se permitió que alguien dominara la discusión?
- ¿Se edificó sobre el tema? ¿Se pronunciaron
discursos?
Por parte del líder:
- ¿Se ofreció buena introducción?
- ¿Ayudó a todos los participantes a contribuir?
- ¿Cortó discusiones inútiles?
- ¿Ofreció, de vez en cuando, un resumen de
la cuestión?
¿Hemos aprendido algo sobre la dinámica
de grupos?
(Estas ideas sobre dinámica de
grupos han sido inspiradas en el The Blue Book, Help
for small groups. Preparado por la Comisión
del Obispo de la Diócesis de Olympia).
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