-¿Ahora eres sacerdote, pero querías quedarte de diácono?
Cuéntanos.
- Desde la secundaria en México, donde trabajé con los
padres Franciscanos en Guaymas, quise ayudar a la gente
enferma y con hambre. Conocí el amor de Jesús en ese ministerio.
Cuando vine a Estados Unidos quise continuar dedicado
al servicio de los demás. Fui ordenado diácono en 1991
y colaboré en varias iglesias, desarrollando proyectos
de trabajo social y organizando grupos dedicados a ayudar
a los hambrientos, a los desempleados y a los enfermos.
También ayudé a algunas parroquias a organizar relaciones
misioneras en el extranjero, principalmente en Guatemala.
Pasado cierto tiempo, mi obispo me pidió que ayudara a
iniciar una misión hispana en respuesta a una petición
encabezada por el padre Miguel Vilar, que regresaba a
Puerto Rico. Ese compromiso, supuestamente de seis meses,
consistía en ser pastor de una congregación mientras se
consiguiera a un sacerdote. Después de 18 meses conseguimos
al padre Roberto Maldonado, quien aceptó la invitación
con la condición de que yo continuara como diácono. Más
tarde, cuando el padre Maldonado decidió irse a Los Angeles,
continué como pastor principal de la congregación. Con
el correr del tiempo me fue obvio que Dios me llamaba
a servir como sacerdote. Mi obispo y la comisión del ministerio,
acordaron que fuera ordenado en sacerdocio en diciembre
de 2001. Aunque a mi no me gustan los cambios, en la iglesia
de Los Tres Santos Reyes se dio un gran cambio, y con
mi ordenación la iglesia empezó a crecer. Yo quería seguir
de diácono. Pero prefiero servir al Señor, y si él y su
Iglesia me ven como sacerdote, acepto este ministerio
con humildad.
-¿Qué hacías en el mundo de los negocios?
- Todavía continúo en el mundo del negocio. Mi dedicación
a la iglesia de Los Tres Santos Reyes sólo me ocupa 20
horas a la semana. Cuando empecé era presidente ejecutivo
de operaciones de una empresa de software con oficinas
en Europa, Estados Unidos y Asia. Como presidente tenía
la responsabilidad de todo aspecto relacionado con las
operaciones de la compañía, y como resultado viajaba por
Europa cada mes y por Asia una vez por trimestre. También
viajaba mucho por Norteamérica. Llegamos a vender acciones
en los mercados públicos de Nasdaq y de la bolsa francesa
Nouveau Marché, y con eso mis responsabilidades crecieron.
Por fin, decidí que si iba a servir a la Iglesia, debería
dejar ese trabajo y encontrar otro con menos viajes. Por
eso empecé una empresa que se dedica a ayudar a otras
globales a vender sus productos tecnológicos por todo
el mundo. Este negocio va bien y seguimos creciendo, junto
con Los Tres Santos Reyes.
- ¿Dinos algo de tu labor diaria, y qué es lo que más
te agrada de tu apostolado?
- Lo que más me agrada de mi apostolado es ver el desarrollo
de la comunidad cristiana y ver cómo miembros de nuestra
iglesia cambian y mejoran sus vidas. Me agrada ver cómo
gente que antes apenas se conocía entablan amistades profundas,
centradas en el amor al Señor. La comunidad de Los Tres
Santos Reyes está desarrollando liderazgo en la Iglesia
y en la comunidad local. Estamos iniciando negocios para
ofrecer trabajo a los desempleados, y estamos planificando
un centro de ministerio hispano para la diócesis. Ahora
necesitamos un templo más grande y estamos buscando un
edificio apropiado, además queremos desarrollar el ministerio
hispano en el sur de la ciudad de Baltimore y en otras
áreas de la diócesis donde hay concentraciones de hispanos.
- ¿Qué es lo que más necesitas para tu ministerio hispano?
- Lo que más me urge son materiales educacionales para
los niños. Materiales y currículos diseñados para preparar
maestros para la escuela dominical, y para ayudar a enseñar
a nuestros hijos y feligreses adultos lo que es nuestra
fe y cómo es diferente la iglesia episcopal. Necesito
materiales sencillos y bien organizados que alienten a
adultos que no están seguros de que pueden ejercer este
ministerio.
- ¿De dónde son los hispanos de esa zona?
- En Baltimore y en el estado de Maryland hay muchos hispanos
de Puerto Rico, México y Centro América. Sin embargo,
no tenemos concentraciones en forma de un barrio hispano.
La mayoría de los feligreses de Los Tres Santos Reyes
proceden de México. También hay un grupo de salvadoreños
que estamos en proceso de invitar a unirse a nosotros.
- ¿Qué opinan ellos de la Iglesia Episcopal?
- La mayoría de los miembros de la iglesia de Los Tres
Santos Reyes viene porque los recibimos con brazos abiertos
y les ofrecemos una vida sacramental dentro de una comunidad
cristiana. No se ven tanto como episcopales sino como
cristianos, aunque son conscientes de que somos episcopales,
especialmente cuando ven a mi familia y cuando ven mujeres
en el sacerdocio. La gente viene porque pueden alabar
al Señor con fe católica y en una comunidad donde se sienten
parte de la Iglesia, no solamente observadores. Con frecuencia
nos reunimos para comer juntos, y no sólo comulgamos en
la misa, sino también en nuestras fiestas y actividades
comunitarias.
- ¿A ti qué es lo que más te gusta de la Iglesia Episcopal?
- La Iglesia Episcopal es una iglesia que no me dicta
la fe, sino que me ayuda a desarrollar mi fe y que me
enseña que esta fe es mejor desarrollarla en comunidad.
También me gusta que nuestra iglesia está abierta a cambios
sociales que nos fuerzan a crecer. Un ejemplo de estos
cambios sociales es la ordenación al sacerdocio de las
mujeres.
- ¿Hay algo que te gustaría lograr o que se lograra
en la Iglesia Episcopal, que todavía no hayamos alcanzado
en el ministerio hispano?
- Me gustaría ver más cooperación de diócesis a diócesis
hacia el ministerio hispano. Una cosa importante es el
desarrollo de liderazgo hispano, pero también lo es la
educación del clero "anglo" en temas hispanos. Muchos
episcopales"anglos", clérigos y laicos, tienen interés
en desarrollar este ministerio, pero no saben cómo. Sería
bueno contar con materiales que ayuden a nuestras iglesias
a iniciar el ministerio hispano. También me gustaría encontrar
la manera de ofrecer cursillos en español en lugares donde
el ministerio hispano se está desarrollando, pero donde
todavía no hay suficiente liderazgo para mantenerlo.
¿Qué significa para ti Jesucristo?
Jesús es el que me enseñó en qué consiste el amor. Por
eso, le ofrezco mi vida y mi servicios.
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