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| Dos iglesias, una misión: |
Respaldado por agencias de servicios sociales de Chicago,
el Rvdo. Díaz ha desarrollado también actividades con
otros grupos de jóvenes de la iglesia, y está ayudando
a que los padres y madres de miembros de "gangs" recuperen
el control y la autoridad que tuvieron antes de dejar
sus hogares en Latinoamérica y venirse a EEUU. Este
trabajo, no es que sea tan sencillo como meter de golpe
una canasta (como un "slam/dunk", diríamos) jugando
al baloncesto; además, es cierto que algunos jóvenes
no consiguen salir adelante. No obstante, de los 62
confirmados el año pasado por el obispo Víctor Scantlebury,
en un servicio al que asistieron más de 500 personas,
muchos eran miembros de pandillas.
Tras cuatro años en Nuestra Señora, Díaz ha logrado
que la congregación pase de 14 devotos hispanoparlantes
con un presupuesto de $1,200 dólares, a 350 miembros
y un presupuesto de $27,000. Antes de su llegada, los
servicios estuvieron durante 12 años a cargo de un sacerdote
a tiempo parcial, en la vecina iglesia episcopal de
Cristo. En el año 2000, la Diócesis de Chicago destinó
fondos para pagar un sacerdote a tiempo completo, y
Narciso Díaz fue llamado a este servicio destinado a
la creciente población hispana en el área. Con su familia,
vivió durante un año en un apartamento propiedad de
la iglesia del Espíritu Santo en Lake Forest.
Fue entonces cuando forjó una duradera relación de estrecha
colaboración con dicha iglesia, la cuál en 2002 recaudó
$670,000 dólares en cinco semanas, para adquirir y reformar
un lugar de culto que acomodase a la floreciente congregación
de Díaz.
Ambas congregaciones trabajaron conjuntamente limpiando,
reparando y reedificando el local. Altar, bancos, crucifijos,
candelabros, vestimentas, muebles de oficina, vajilla
y cuchillería, todo ello vino de otras iglesias de la
diócesis. Los obispos William D. Persell y Victor Scantlebury,
consagraron las nuevas instalaciones de Nuestra Señora
en octubre de 2002, como parte de las conmemoraciones
del centenario de la iglesia del Espíritu Santo, en
un servicio atendido por el entonces Arzobispo de Cantórbery,
George L. Carey.
Los miembros de la parroquia de Díaz se formaron en
la tradición católica romana. Sin embargo, mientras
que la iglesia local católico-romana rara vez se encuentra
abierta, salvo para el servicio dominical, la iglesia
de Nuestra Señora funciona durante toda la semana. Díaz
ha instruido a los parroquianos en gobernación eclesial
y en mayordomía; busca la participación de los laicos
en todos los niveles de la vida en la iglesia.
Igual que otras comunidades del área de Chicago, la
población hispana de Waukegan está aumentando rápidamente.
La de Nuestra Señora está compuesta principalmente por
familias con 2 a 4 hijos, además de alguna que otra
persona de edad avanzada.
El Rvdo. Díaz desarrolla relaciones con la juventud de su vecindario, además
de establecer claras directrices en las clases de confirmación, en la escuela
bíblica de las vacaciones y en otras reuniones. Visita a las familias en
sus propios hogares y los anima a ser parte de la comunidad. En los grupos
de estudio de la Biblia para adultos, pide a cada pareja que traiga tres
nuevas parejas. Después de la celebración del domingo, los parroquianos
hacen cola para hablar con Díaz, que escucha pacientemente sus asuntos.
"Narciso está siempre accesible, siempre disponible. Tiene una tremenda
energía y se preocupa profundamente de su gente", describe Roberto Hernández,
líder laico en la iglesia del Espíritu Santo y enlace entre las dos iglesias.
La mayoría de los jóvenes seguidores de Díaz hablan mejor el inglés que
sus padres. La diócesis fomenta que los clérigos mantengan la identidad
hispana; Díaz habla sólo español, mientras que en la cercana iglesia de
Cristo los servicios se ofrecen en inglés. El obispo Scantlebury asegura:
"podríamos abrir cuatro congregaciones hispanas más, si tuviésemos fondos
y clérigos que hablen español".
Una integración en la sociedad
El empleo y la inmigración son los problemas clave que afrontan los fieles
hispanos. Scantlebury señala que los hispanos vienen a Estados Unidos en
busca de trabajo y aceptando los empleos que otros no quieren. "En Latinoamérica,
una persona o trabaja o muere. Asistencia social no es lo que quiere esta
gente", dice Scantlebury, añadiendo que la mayoría de los hispanos pagan
impuestos sin recibir ningún beneficio.
Díaz acompaña a los miembros de su congregación al tribunal de inmigración,
les guía en el proceso de búsqueda de empleo y les ayuda a crear relaciones
positivas duraderas con sus empleadores.
Esa misma voluntad de trabajar implica desafíos. Para la mayor parte de
los miembros de la iglesia de Díaz, lo primero que se atiende con el dinero
que se gana son los gastos de la vida diaria. Lo restante, que suele ser
una gran porción, se manda a los fami-liares que quedaron en Latinoamérica.
Poco queda para la iglesia. Para mostrar su agradecimiento, los parroquianos
trabajan sin descanso en la limpieza, construcción y reparación de las dependencias
de la iglesia. Los clérigos deben arreglárselas para conjugar este entusiasmo
con la reglamentación de seguros del país.
Díaz ha canalizado esta energía, consiguiendo que los laicos se involucren
más durante toda la semana. En Nuestra Señora se dan retiros para parejas
casadas, hay una sociedad de altar, grupos de oración, y mensualmente se
preparan cenas para celebrar los cumpleaños de los miembros. Ha entrenado
portadores del cáliz y lectores laicos, y ha iniciado una "Sociedad de María".
La junta parroquial ha formado comités de finanzas, edificio, de misión
y membresía. Uno de los principales contribuyentes ha retornado a México,
pero sigue mandando su aportación.
De hecho, Nuestra Señora está ya desbordando su espacio, teniendo muchos
de los fieles que asistir al servicio desde el salón parroquial. Representantes
de Nuestra Señora, de la iglesia del Espíritu Santo (Lake Forest) y de la
Diócesis, se reúnen regularmente; al tiempo que, solidariamente, se embarcan
en tres proyectos principales: la construcción de una nueva ala para sentar
a 300 personas más, con puertas corredizas para cuando hay asistencia excesiva,
además de un salón parroquial y una cocina en la planta de abajo; un centro
de guardería sin ánimo de lucro, donde está el salón parroquial actual;
y una agencia de empleo sin ánimo de lucro.
"Me involucro en este compromiso con el deseo de que mi educación en
el seminario hubiera exigido el estudio del español", declara el nuevo
rector de la iglesia del Espíritu Santo, el Rvdo. Jay Sidebotham. "Estoy
ilusionado con las posibilidades, especialmente con lo que podemos aprender
los unos de los otros".
Tres autobuses de fieles de Nuestra Señora asistieron recientemente al servicio
de toma de posesión de Sidebotham.
¿Cómo pueden otras parroquias establecer relaciones de compañerismo semejantes
a estas?
Roberto Hernández enumera cinco principios:
· Liderazgo, compromiso y visión de futuro por parte de la diócesis, los
clérigos y los laicos
· Un buen sacerdote con energía e ideas
· Apoyo e involucración, por parte de al menos dos congregaciones
· Alguien que haga de enlace para que todos los socios se comuniquen
· Relaciones duraderas entre las congregaciones socias, además de contribuciones
económicas suficientes.
"La iglesia del Espíritu Santo, la Diócesis y la iglesia de Cristo, aportaron
las semillas para esta naciente congregación", explica Hernández. "Nuestra
Señora, bajo el liderazgo de Narciso, nutrió las semillas; y ahora están
dando el fruto. Todos podemos regocijamos".
Este reportaje fue publicado en la edición de febrero 2005 de la revista
Episcopal Life, a la que agradecemos el permiso de su reproducción.
Ha sido traducido al español por Víctor Ruiz y corregido por Isaías A. Rodríguez.
---La escritora freelance Jacqueline H. Rider reside en Chappaqua, N.Y.---