(Foto: Martín Sánchez)
Una verdadera alianza: En
julio de 2002, el Rvdo. George Councell (ahora
obispo de New Jersey), a la derecha, siendo
rector de la iglesia del Espíritu Santo en
Lake Forest, sujeta en la imagen una ampliación
de billete de 1 dólar, símbolo de la ayuda
económica entregada a la iglesia de Nuestra
Señora para adquirir un lugar de oración.
A la izquierda de la foto, Narciso Díaz, rector
de Nuestra Señora de Guadalupe, observa atento. |
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Respaldado por agencias de servicios sociales de Chicago,
el Rvdo. Díaz ha desarrollado también actividades con
otros grupos de jóvenes de la iglesia, y está ayudando
a que los padres y madres de miembros de "gangs" recuperen
el control y la autoridad que tuvieron antes de dejar
sus hogares en Latinoamérica y venirse a EEUU. Este
trabajo, no es que sea tan sencillo como meter de golpe
una canasta (como un "slam/dunk", diríamos) jugando
al baloncesto; además, es cierto que algunos jóvenes
no consiguen salir adelante. No obstante, de los 62
confirmados el año pasado por el obispo Víctor Scantlebury,
en un servicio al que asistieron más de 500 personas,
muchos eran miembros de pandillas.
Tras cuatro años en Nuestra Señora, Díaz ha logrado
que la congregación pase de 14 devotos hispanoparlantes
con un presupuesto de $1,200 dólares, a 350 miembros
y un presupuesto de $27,000. Antes de su llegada, los
servicios estuvieron durante 12 años a cargo de un sacerdote
a tiempo parcial, en la vecina iglesia episcopal de
Cristo. En el año 2000, la Diócesis de Chicago destinó
fondos para pagar un sacerdote a tiempo completo, y
Narciso Díaz fue llamado a este servicio destinado a
la creciente población hispana en el área. Con su familia,
vivió durante un año en un apartamento propiedad de
la iglesia del Espíritu Santo en Lake Forest.
Fue entonces cuando forjó una duradera relación de estrecha
colaboración con dicha iglesia, la cuál en 2002 recaudó
$670,000 dólares en cinco semanas, para adquirir y reformar
un lugar de culto que acomodase a la floreciente congregación
de Díaz.
Ambas congregaciones trabajaron conjuntamente limpiando,
reparando y reedificando el local. Altar, bancos, crucifijos,
candelabros, vestimentas, muebles de oficina, vajilla
y cuchillería, todo ello vino de otras iglesias de la
diócesis. Los obispos William D. Persell y Victor Scantlebury,
consagraron las nuevas instalaciones de Nuestra Señora
en octubre de 2002, como parte de las conmemoraciones
del centenario de la iglesia del Espíritu Santo, en
un servicio atendido por el entonces Arzobispo de Cantórbery,
George L. Carey.
Los miembros de la parroquia de Díaz se formaron en
la tradición católica romana. Sin embargo, mientras
que la iglesia local católico-romana rara vez se encuentra
abierta, salvo para el servicio dominical, la iglesia
de Nuestra Señora funciona durante toda la semana. Díaz
ha instruido a los parroquianos en gobernación eclesial
y en mayordomía; busca la participación de los laicos
en todos los niveles de la vida en la iglesia.
Igual que otras comunidades del área de Chicago, la
población hispana de Waukegan está aumentando rápidamente.
La de Nuestra Señora está compuesta principalmente por
familias con 2 a 4 hijos, además de alguna que otra
persona de edad avanzada.
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(Foto: Martín Sánchez)
El Rvdo.Narciso Díaz (a la izquierda),
junto al Rvdo. Moscoso de la diócesis de
NewJersey, en uno de los grupos de trabajo
sobre mayordomía.
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El Rvdo. Díaz desarrolla relaciones con la juventud
de su vecindario, además de establecer claras directrices
en las clases de confirmación, en la escuela bíblica
de las vacaciones y en otras reuniones. Visita a las
familias en sus propios hogares y los anima a ser parte
de la comunidad. En los grupos de estudio de la Biblia
para adultos, pide a cada pareja que traiga tres nuevas
parejas. Después de la celebración del domingo, los
parroquianos hacen cola para hablar con Díaz, que escucha
pacientemente sus asuntos.
"Narciso está siempre accesible, siempre disponible.
Tiene una tremenda energía y se preocupa profundamente
de su gente", describe Roberto Hernández, líder laico
en la iglesia del Espíritu Santo y enlace entre las
dos iglesias.
La mayoría de los jóvenes seguidores de Díaz hablan
mejor el inglés que sus padres. La diócesis fomenta
que los clérigos mantengan la identidad hispana; Díaz
habla sólo español, mientras que en la cercana iglesia
de Cristo los servicios se ofrecen en inglés. El obispo
Scantlebury asegura: "podríamos abrir cuatro congregaciones
hispanas más, si tuviésemos fondos y clérigos que hablen
español".
Una integración en la sociedad
El empleo y la inmigración son los problemas clave que
afrontan los fieles hispanos. Scantlebury señala que
los hispanos vienen a Estados Unidos en busca de trabajo
y aceptando los empleos que otros no quieren. "En Latinoamérica,
una persona o trabaja o muere. Asistencia social no
es lo que quiere esta gente", dice Scantlebury, añadiendo
que la mayoría de los hispanos pagan impuestos sin recibir
ningún beneficio.
Díaz acompaña a los miembros de su congregación al tribunal
de inmigración, les guía en el proceso de búsqueda de
empleo y les ayuda a crear relaciones positivas duraderas
con sus empleadores.
Esa misma voluntad de trabajar implica desafíos. Para
la mayor parte de los miembros de la iglesia de Díaz,
lo primero que se atiende con el dinero que se gana
son los gastos de la vida diaria. Lo restante, que suele
ser una gran porción, se manda a los fami-liares que
quedaron en Latinoamérica. Poco queda para la iglesia.
Para mostrar su agradecimiento, los parroquianos trabajan
sin descanso en la limpieza, construcción y reparación
de las dependencias de la iglesia. Los clérigos deben
arreglárselas para conjugar este entusiasmo con la reglamentación
de seguros del país.
Díaz ha canalizado esta energía, consiguiendo que los
laicos se involucren más durante toda la semana. En
Nuestra Señora se dan retiros para parejas casadas,
hay una sociedad de altar, grupos de oración, y mensualmente
se preparan cenas para celebrar los cumpleaños de los
miembros. Ha entrenado portadores del cáliz y lectores
laicos, y ha iniciado una "Sociedad de María". La junta
parroquial ha formado comités de finanzas, edificio,
de misión y membresía. Uno de los principales contribuyentes
ha retornado a México, pero sigue mandando su aportación.
De hecho, Nuestra Señora está ya desbordando su espacio,
teniendo muchos de los fieles que asistir al servicio
desde el salón parroquial. Representantes de Nuestra
Señora, de la iglesia del Espíritu Santo (Lake Forest)
y de la Diócesis, se reúnen regularmente; al tiempo
que, solidariamente, se embarcan en tres proyectos principales:
la construcción de una nueva ala para sentar a 300 personas
más, con puertas corredizas para cuando hay asistencia
excesiva, además de un salón parroquial y una cocina
en la planta de abajo; un centro de guardería sin ánimo
de lucro, donde está el salón parroquial actual; y una
agencia de empleo sin ánimo de lucro.
"Me involucro en este compromiso con el deseo de
que mi educación en el seminario hubiera exigido el
estudio del español", declara el nuevo rector de
la iglesia del Espíritu Santo, el Rvdo. Jay Sidebotham.
"Estoy ilusionado con las posibilidades, especialmente
con lo que podemos aprender los unos de los otros".
Tres autobuses de fieles de Nuestra Señora asistieron
recientemente al servicio de toma de posesión de Sidebotham.
¿Cómo pueden otras parroquias establecer relaciones
de compañerismo semejantes a estas?
Roberto Hernández enumera cinco principios:
· Liderazgo, compromiso y visión de futuro por parte
de la diócesis, los clérigos y los laicos
· Un buen sacerdote con energía e ideas
· Apoyo e involucración, por parte de al menos dos congregaciones
· Alguien que haga de enlace para que todos los socios
se comuniquen
· Relaciones duraderas entre las congregaciones socias,
además de contribuciones económicas suficientes.
"La iglesia del Espíritu Santo, la Diócesis y la iglesia
de Cristo, aportaron las semillas para esta naciente
congregación", explica Hernández. "Nuestra Señora, bajo
el liderazgo de Narciso, nutrió las semillas; y ahora
están dando el fruto. Todos podemos regocijamos".
Este reportaje fue publicado en la edición de febrero
2005 de la revista Episcopal Life, a la que agradecemos
el permiso de su reproducción.
Ha sido traducido al español por Víctor Ruiz y corregido
por Isaías A. Rodríguez.
---La escritora freelance Jacqueline H. Rider reside
en Chappaqua, N.Y.---
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