| Bailes típicos, el día
de la consagración del centro. |
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¿Suerte o determinación?
En este caso, los temores de un incierto futuro no llegaron
a enfriar aquel impulso. "Un par de meses después -
nos relata uno de los responsables, el Rvdo. Jesús Reyes
- recibimos información no confirmada sobre la posibilidad
de venta de una iglesia bautista en la zona de Falls
Church. Sin embargo, 4.2 millones era muchísimo dinero
y nuestra diócesis nunca había hecho una inversión tan
grande para el establecimiento de una iglesia.
Otra vez el obispo David C. Jones, de hecho encargado
de la diócesis para las misiones y las nuevas iglesias,
la Rvda. Victoria Heard, que trabaja igualmente como
misionera, y el padre Reyes, se presentaron ante la
Junta Ejecutiva de la Diócesis con todos los detalles,
incluidas estadísticas del área, el plan de financiamiento,
etc. Para su gran sorpresa, la Junta diocesana aprobó
la adquisición del edificio.
Imparable
Por supuesto, aquello no supuso más que el nuevo
comienzo de un montón de trabajo. Se hicieron las múltiples
gestiones institucionales necesarias y se dio comienzo
a la búsqueda de apoyo económico, tocando las puertas
de cada iglesia de la diócesis. Como era de esperar,
en este proceso surgieron no pocas iglesias que decidieron
mantener su distancia respecto al proyecto, creando
un ambiente de tensión que llevó al obispo Jones a consultar
de nuevo a la Junta Ejecutiva si no quería replantearse
la compra del edificio. Sin embargo, una vez más de
manera unánime, la Junta indicó que el proyecto debía
proseguir. Y "lo que es obra de Dios, es obra de Dios",
como dice el padre Reyes: "unas semanas después, la
primera iglesia en confirmar su ofrenda para la compra
de la nueva iglesia, propuso $250,000 a ser pagados
en cinco años. Con esto, otras varias iglesias siguieron
el ejemplo hasta llegar a completar casi $800,000 dólares
en promesas. Este dinero se aunó a la generosísima contribución
de una persona privada, quien donó más de un millón
de dólares al proyecto. Sin duda alguna, todavía estamos
trabajando en la recaudación, pero ya estamos ahí".
Desde septiembre de 2004
Su nombre es Iglesia de Santa María. Su nave principal
puede dar cabida a 350 personas sentadas cómodamente,
sobre asientos que en su mayoría son butacas de cine,
que recuerdan su reciente pasado como iglesia bautista.
El piso inferior está dedicado a salón parroquial, con
capacidad para unas 280 personas y un sistema de divisiones
que permiten convertirlo en 4 salas para clases, más
otra quinta área de buen tamaño. También tiene una amplia
cocina y una sala para unas 60 personas, que han convertido
en la capilla de los Mártires Latinoamericanos, "el
lugar donde reflexionar acerca de las razones por las
cuales nos encontramos en Estados Unidos", explica Jesús
Reyes, "también el lugar donde nuestros hijos puedan
aprender el significado de ser inmigrante".
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La iglesia de Santa María cuenta con
un núcleo de líderes del proyecto de 16
personas, a los que se ha dado el nombre
de "La semilla".
En la foto, reciben la bendición del
obispo: (de izquierda a derecha) Rina Hernández,
Magdalena Espinoza, Marlene Masías, Nora
Paz, María Taborga, Esperanza Masías y Severa
García. Tras ellas, William Paz, Ángel Taborga,
Roli Mesías y Raúl Góngora.
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Sacando partido a 4 hectáreas
Junto a esta sección, se encuentra el edificio educativo,
4 pisos de salones y oficinas, que han decidido llamar
según los cuatro evangelistas: San Mateo, abajo, donde
tendrán la sala de jóvenes y la sala para el desarrollo
de música y otras artes; San Marcos, con amplias oficinas
y tres grandes habitaciones para el cuidado de los niños
durante los servicios; San Lucas, con 4 salones que
se han arrendado para una guardería infantil particular;
y el último piso, San Juan, en cuyas salas piensan realizar
sus programas de educación para adultos, pero que conecta
además con una sección donde piensan tener a un consejero
de empleo, 4 puestos de computadoras y un programa de
microempresas, diseñado para ayudar a la gente hispana
con la iniciación, formalización o ampliación de sus
negocios.
El pasado 19 de septiembre, en Falls Church, la iglesia
de Santa María fue inaugurada y bendecida por los obispos
Peter J.Lee y David C.Jones, un verdadero día de fiesta
al aire libre - con paralización de la Ruta 50 incluida
- en el que se llegaron a reunir unas 1.200 personas,
con numerosa participación de no-latinos también. El
padre Reyes, vicario de esta nueva misión, que pretende
ser económicamente independiente en unos 5 años, cuenta
ahora con ir desarrollando programas conforme la congregación
vaya creciendo.
El paso siguiente que tienen previsto es poner en marcha
todo tipo de colaboraciones entre Santa María y el resto
de las iglesias no-latinas del área. De hecho, una de
esas iglesias locales está proporcionando ya los fondos
para un puesto de trabajo consistente en vincular los
programas de Santa María con los recursos de las iglesias
locales. La idea es no sólo recibir dinero, sino buscar
una verdadera integración entre esta misión y todas
las congregaciones de la diócesis.
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Oficiaron en la consagración y dedicación de
la Iglesia de Santa María (por orden de procesión):
el Rvdo. Roberto Morales, persona clave en la consolidación
del ministerio latino en esta diócesis y en la iniciación
del proyecto, el Rvdo. Jesús Reyes, vicario de las
misiones de San José y Santa Maria, la Rvda. Victoria
Heard, misionera para el establecimiento de nuevas
iglesias; obispo sufragáneo David C. Jones y el
obispo diocesano Peter J. Lee. |
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Población latina en Virginia
La población latina que reside en la diócesis
de Virginia es de aproximadamente 351.000 personas,
según el último censo, de las que 186.000 residen
en la región Norte de Virginia. Según las proyecciones
oficiales, para el año 2025 habrá más de 700.000
latinos en el estado. Esto sin contar con que
las cifras reales a veces duplican y hasta cuadruplican
las oficiales. Por ejemplo, durante un servicio
dominical se hizo la siguiente encuesta: "que
levanten la mano quienes hayan respondido este
año el formulario del censo requerido por el gobierno".
Menos de la tercera parte alzó la mano.

En la región, las nacionalidades son muy variadas,
pero predomina la población centroamericana, especialmente
la salvadoreña. Últimamente, debido a los cambios
en el costo de la vivienda, la población centroamericana
ha sido desplazada hacia las periferias de los
centros urbanos. Con esto, la población sudamericana,
especialmente la boliviana, se ha convertido en
un grupo más estable por el hecho de ser dueños
de casa. El padre Reyes, que nos aporta estos
datos, ve la situación de esta manera: "hace unos
años, el periódico "Washington Post" reportaba
que aproximadamente entre un 12 a 16 por ciento
de la población latina asistía a algún tipo de
iglesia cristiana. Esto significa que, solamente
en el Norte de Virginia, entre 156.000 y 160.000
hermanos y hermanas nuestros no asisten a ningún
tipo de servicio religioso. Este es un hecho que
requiere de nuestra atención".
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La evolución del Ministerio
Latino en Virginia
por el Rvdo. Jesús Reyes
Como en muchos otros lugares, en la Diócesis de
Virginia el ministerio latino se inició más como
un esfuerzo personal, que como el desarrollo de
una visión. En el otoño de 1975, el entonces diácono
de St. George´s, hoy sacerdote y profesor del
Seminario de Virginia. Robert Prichard, abrió
las puertas a los latinos, ayudado por su bilingüismo,
la creciente presencia de hispanos en el área
del Condado de Arlington (Virginia), y a la casualidad
de contar entre sus congregantes con una mujer
ecuatoriana que hablaba inglés, aunque limitado.
Como en la mayoría de los casos, el primer paso
fue ofrecer un servicio en español y, con el paso
del tiempo, este ministerio se fue convirtiendo
en un proyecto pastoral con sus propias necesidades.
En el año 1979 fue llamado para servir a esta
congregación el primer sacerdote latino, el Rvdo.
Iván Ramírez.
El tiempo, el crecimiento de la población latina
y la disposición de algunos sacerdotes a responder
de forma misionera al desafío latino, que se encontraba
a las puertas mismas de sus iglesias, fueron algunos
de los elementos que hicieron crecer este ministerio
en Virginia. No obstante, el proceso no fue fácil
y los problemas de espacio, finanzas y recursos
pastorales fueron -y continúan siendo- algunos
de los factores determinantes que han limitado
el desarrollo de nuestro ministerio.
Viendo a la situación desde un punto de vista
más global, desde este enclave muy particular,
creo que nuestro desafío mayor continúa siendo
la "visión, que genere idea, que genere metodología".
En otras palabras, el preguntarnos: ¿Por qué este
ministerio? ¿Hacia dónde vamos? ¿Cómo es que la
Iglesia episcopal es una verdadera alternativa
para el pueblo latino en Estados Unidos? ¿Cómo
estamos realizando las cosas? Son algunas de las
preguntas que deberían ser respondidas internamente,
entre aquellos que nos encontramos realizando
el trabajo directo con el pueblo latino. Y debemos
enmarcar esto en dos contextos prioritarios: el
llamado a la coherencia evangélica y teológica,
y, segundo, mantener la congruencia con el plan
20/20 de nuestra Iglesia, que nos pide doblar
la membresía para el año 2020.
Ahora, es importante reconocer que el ministerio
latino, por el hecho de serlo, se asienta sobre
un ambiente de tensión cultural contrastante y
divergente. En algunas de las esferas de la Iglesia
se desea abrir las puertas para que la población
latina encuentre un lugar donde pueda "vivir su
fe". Sin embargo, nuestra gente donde continúa
es en el éxodo; en otras palabras, su búsqueda
es simplemente encontrar un lugar para "vivir".
Por esta razón, existencia y subsistencia son
factores que debemos tener muy en cuenta cuando
se inicia y desarrolla el ministerio latino. Esto
es algo que debe estar muy claro tanto en la mente
del misionero, como en el de la diócesis o iglesia
que establece la misión. La falta de objetividad
en esta área puede conducir a situaciones frustrantes
muy grandes.
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| El padre Reyes, entre el obispo Jones
y su esposa, Kay Jones, disfrutando de un
intenso día de trabajo en Santa María,
una jornada más de colaboración
organizada por esta misión, titulada
"Pintemos con el Obispo". |
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La misión latina en la diócesis
En el presente, la diócesis de Virginia
cuenta con:
· 3 misiones:
-San José (vicario: Rvdo. Jesús Reyes)
-Cristo Rey (vicario: Rvdo. Eduardo Guerra)
-San Marcos (encargado: Rvdo. John Wetherly,
asistido por el Rvdo. Fred Huntington, quien realiza
las celebraciones en español)
· 2 obras parroquiales (grupo hispano en parroquias):
- Iglesia de la Gracia (a cargo del Rvdo. Fred
Huntington)
- Obra parroquial de Truro (recientemente iniciada,
a cargo del Rvdo. Pepe Zubieta)
· 1 nueva Iglesia independiente:
- Santa María (Rvdo. Jesús Reyes)
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