MOVIENDO MONTAÑAS: La importancia de la música en el crecimiento
de la congregación latina/ hispana
por Guillermo A. Wilches
Hendersonville.- En las hermosas montañas de Carolina del Norte, se encuentra
el Centro de Conferencias de Kanuga, donde los días 5,6,7y 8 de noviembre del
2006, se reunieron más de 30 representantes de varias delegaciones de los ministerios
hispanos procedentes de unas 30 ciudades de Estados Unidos, unidos al deseo de
alabar y bendecir al Señor Jesús.
Desde el primer día, se vio un ambiente de fraternidad y se empezó a respirar
el sabor latino, así como la alegría de saber que la lucha de construir Iglesia
en este país no es sólo de unos cuantos. Constatamos que, al contrario, hay muchas
personas de todas las edades y países de Latinoamérica, con el deseo de renovar
y actualizar una Iglesia, que en la historia de este país ha jugado un papel
muy importante, especialmente en la humanización y sensibilización de las personas.
Esa renovación es la necesidad de culturizar la Iglesia con la cultura
latina de Estados Unidos, un compromiso no sólo de clérigos latinos recién llegados
a esta Iglesia, sino que existe también en un buen grupo clérigos anglosajones
y formados en la Iglesia Episcopal, que tienen el deseo de extender la semilla
del verbo a millones de inmigrantes que dejaron su país de origen en búsqueda
de una vida mejor.
Como un despertar de una Iglesia que promete mucho y que espera mucho, se vivió
la propuesta de "mover montañas" - las montañas del corazón, de la mente y del
espíritu -partiendo del interior de cada uno de los asistentes. Concretamente,
se profundizó en este encuentro la importancia de la música en el crecimiento
de la congregación latina/ hispana, una preocupación que nació del Equipo Central
del Ministerio Latino/Hispano, liderado por el Rvdo. Anthony Guillén. Cada uno
de los participantes llegó a tomar conciencia del sentido de pertenencia que debemos
tener en la música como Iglesia Episcopal, que debemos ser protagonistas de nuestros
propios cantos, que toquen la vida y la existencia de los hispanos; cantos que
lleven nuestro sabor latino, pero que también nos lleven a bendecir al Señor con
un contenido teológico profundo. Esta propuesta fue presentada por el Rvdo. Alejandro
Montes, de la Iglesia de San Mateo en Sugar Land (Texas), quien, con su experiencia
en la música cristiana, enriqueció el encuentro con su testimonio personal.
La diversidad de opiniones enriquece nuestra Iglesia, y así se pudo ver, primero,
que en ella hay criterios pluriculturales, sentimientos y deseos enraizados en
tradiciones romanas y protestantes para algunos, además de las netamente episcopales
de otros, concluyendo que la procedencia no es lo que importa. En segundo lugar,
hubo un reconocimiento de los aportes musicales de las otras denominaciones históricas,
que han influido en nuestras celebraciones litúrgicas, han alimentando a esta
Iglesia con su sabor latino, enriqueciendo y fortaleciendo la fe dentro de la
liturgia.
Ahora, nuestros cantos litúrgicos incluyen una cantidad tal de géneros musicales,
que permite a todo hispano que llegue a nuestra Iglesia encontrar algo de su cultura,
de su sangre, en los ritmos que llevamos a las celebraciones litúrgicas y así
vivir a Jesús resucitado en nuestros corazones.
Este encuentro dejó un eco en las mentes de los presentes. Hubo una frase que
caló en nuestra realidad, como hispanos en una Iglesia con tradición americana
y poca aceptación del latino en medio de ellos. La frase es: "algo está sucediendo".
Se están moviendo los corazones de muchas personas, que ven a los hispanos de
la Iglesia Episcopal como su futuro; algo está sucediendo en los corazones de
los obispos y reverendos, que ven el trabajo del ministerio hispano como algo
enriquecedor para la misma. En este encuentro se vio un obispo y un buen número
de reverendos/as americanos, alegres y felices, cantando y danzando al ritmo latino,
dando gloria a Dios al ritmo de la cumbia, la balada, el merengue, la salsa, la
guabina, el reguetón, en fin todos nuestros estilos musicales, que nos llenan
de gozo y alegría cuando los cantamos, aún más cuando el canto es para la honra
de Dios.
Podemos decir que los objetivos de este encuentro se cumplieron, ya que tomamos
conciencia de la importancia de la música en el crecimiento de la congregación,
y la necesidad de expresarlos desde nuestra cultura. Se resaltó la necesidad de
aprender a usar la tecnología moderna que ayude a la animación en las celebraciones.
Quedó un trabajo sobre la mesa y muchos proyectos a realizar en un futuro no muy
lejano. Lo primero, será la creación de un himnario con sabor latino, para que
nuestras iglesias episcopales hispanas tengan una herramienta de trabajo a partir
de su propia cultura, y así, una vez más, poder construir en nuestra Iglesia un
lenguaje universal en la música para la gloria de Dios.