1. Aceptar lo que uno es sin agobios, con serenidad y control de las emociones.
2. Dejar de compararse a los demás. Cada uno es cada uno y la envidia libera neurotransmisores
que empeoran la situación.
3. Desarrollar, valorar y cuidar la red de amigos y relaciones, que sirven de
apoyo y relajación.
4. Casarse o tener pareja, una familia en el sentido de compartir, trabajar en
equipo hacia una meta común.
5. No preocuparse si no se es un genio; alguien valorará lo que uno hace.
6. Hacer algo por alguien: la solidaridad sienta bien.
7. Actuar, sin caer en la desesperación y la pereza; inciden negativamente en
la salud física y psíquica.
8. Vivir día a día con optimismo, sin expectativas milagrosas y sin arrastrar
penas indefinidamente. Esa felicidad plena que se espera nunca llegará: en seguida
habrá algo que la rompa. Las pequeñas satisfacciones cotidianas sí son reales.
9. Creer en algo con devoción, sea o no religioso.
10. Estudios recientes indican cierta propensión genética a la felicidad. Eso
ya depende del ADN...