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por Isaías A. Rodríguez
Es un acto de agradecimiento. Menos extendido que
el de la quinceañera, pero arraigado entre algunos grupos
de hispanos. Tiene raíces milenarias, pues los primeros
vestigios del acto los encontramos en el Génesis, cuando
Abrahán y Sara, todavía asombrados por haber tenido
un hijo en la ancianidad, dan gracias a Dios y ofrecen
un banquete cuando destetan a Isaac (Gn 21, 1-8). En
el Segundo libro de los Macabeos (7,27) se dice
expresamente que se amamantaba a los niños durante tres
años. Lo mismo se lee en la obra apócrifa de El evangelio
del nacimiento de María (4,1), pero ahí leemos:
"Y cuando se cumplieron los tres años, y el tiempo del
destete se había cumplido, trajeron a la Virgen al templo
del Señor con ofrendas". De igual modo en el Protoevangelio
apócrifo se dice: "Y cuando la niña (María) cumplió
tres años de edad, Joaquín dijo, invitemos a las hijas
de los hebreos, que son puras, y que traigan una lámpara,
y la enciendan, para que la niña no vuelva sobre sus
pasos y su mente se mantenga orientada hacia el templo
del Señor " (7,3).
Evidentemente, a esa edad los niños habían superado
una época difícil durante la cual morían muchos. Se
trata pues, de un "rito de transición" a otra etapa
mejor de la vida.
Hoy, los padres, agradecidos, llevan al niño o a la
niña al templo. El ministro puede mencionar las lecturas
indicadas arriba, así como el entrañable amor que Jesús
tenía por los niños. Después del sermón, se reza una
oración por el don de los hijos. Luego se puede hacer
al menos dos preguntas: una por el nombre del niño que
traen al templo, y otra si prometen seguir dando buen
ejemplo cristiano al presentado. Finalmente se reza
otra oración de agradecimiento y petición por el niño
y los padres presentes. Luego se bendice al niño. Esto
debe ser lo básico. Según la flexibilidad del ministro
puede haber otros elementos, como una vela simbolizando
la iluminación y protección de Jesucristo.
Las familias, aprovechan también esta oportunidad para
ampliar la familia con nuevos padrinos y para
celebrar con alegría el don de la vida.
He aquí un esquema de la liturgia.
Lecturas recomendadas Génesis 21, 1-8
Mateo 19,13-15
Antes de la paz se invita a la familia a venir ante
el altar, en frente de la congregación. Una vez allí,
de cara a los feligreses, el sacerdote reza esta oración:
Muy amados: el nacimiento de un niño es una ocasión
gozosa y solemne en la vida de una familia. También
es motivo de regocijo en la comunidad cristiana. Por
lo tanto os invito a uniros a N. y a N. (nombres de
los padres del niño/a) para dar gracias a Dios todopoderoso
nuestro Padre celestial, Señor de la vida, por los tres
años de su hijo N.
El niño/a es presentado ahora.
Los padres y padrinos de presentación dice:
Traemos a N (nombre de niño o niña) y lo/la presentamos
al Señor dándole gracias por habérnoslo/la bendecido
hasta el presente.
Celebrante: ¿Continuaréis ayudando y dando buen
ejemplo cristiano a N.?
Padres y padrinos:
Así lo haremos con el auxilio de Dios.
Celebrante:
Dios todopoderoso, Padre celestial, que nos has bendecido
con el gozo y cuidado de los hijos. Danos fortaleza
serena y sabiduría paciente al criarlos, a fin de enseñarles
a que amen todo cuanto es justo, verdadero y bueno,
siguiendo el ejemplo de nuestro salvador Jesucristo.
Amén.
El celebrante pude dar la bendición al niño. Luego
se intercambia la paz, y continúa la eucaristía de modo
normal.
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