Querida N........, por fin se ven realizados tus
sueños. Habrás soñado en esta fiesta durante mucho tiempo.
Habrá sido la ilusión de tus años juveniles. Hoy es el
día que en se verán colmadas todas esas esperanzas. Así
que te deseo un feliz día en compañía de todos su seres
queridos y que el Señor te bendiga siempre.
Pero los quince años, son algo más que una fecha de fiesta.
Los quince años representan un momento de transición.
Vas dejando de ser una niña para acercarte a la madurez
de una mujer con responsabilidades. Los años que siguen
a esta fecha, deben ser años de preparación para vivir
tu vida aquí en la tierra con más plenitud.
Los años que estás viviendo son años difíciles. Tú y todos
los jóvenes presentes estáis descubriendo el mundo. Un
mundo lleno de tentaciones peligrosas. Tentaciones en
las mismas escuelas, donde, según referencias, se ofrecen
y consumen drogas. Tentaciones en las calles: sexo, violencia.
El terrible mal de las pandillas. Yo espero que tú y todos
los jóvenes aquí presentes seáis fuertes y no caigáis
nunca en esas tentaciones tan peligrosas.
En la lectura de la carta de san Pablo a los romanos leíamos
que "no debemos acomodarnos al mundo presente". Ese mundo
siempre presente, desde san Pablo hasta nuestros días.
Un mundo peligroso. Nosotros como hijos de Dios, debemos
ser fuertes, y vivir transformados siempre, "mediante
la renovación de nuestra mente" y de nuestro corazón.
De esa manera podremos distinguir y descubrir "cuál es
la voluntad de Dios" para vivir nuestras vidas. Podremos
descubrir "qué es lo bueno, lo agradable y lo perfecto".
Si caminamos con Dios, el camino está iluminado por su
presencia, pero si nos apartamos de él, todo se oscurece.
El pasaje del evangelio que hemos leído, nos refiere la
costumbre hebrea de celebrar las bodas: por la noche.
Las muchachas que participaban en el cortejo de la boda
debían acompañarse de lámparas alimentadas con aceite.
¿En qué estarían pensado cinco de las diez jóvenes que
no llevaron aceite para sus lámparas?
Este ejemplo nos lo pone Jesús con una doble aplicación.
Debemos prepararnos en esta vida para cualquier empresa.
Debemos estar siempre listos. Pero sobre todo, debemos
estar preparados para cuando Dios nos llame.
En circunstancias normales, vosotros los jóvenes, "tenéis
toda la vida por delante", como suele decirse, sin embargo,
no hay seguridad de cuántos años vamos a vivir. Sabemos
que todos los días mueren tanto niños como jóvenes, y
también personas mayores. Por eso, Dios quiere que vivamos
una vida responsable, como decíamos antes, superando todo
el mal que salga a nuestro encuentro, y dedicándonos a
obrar el bien, teniendo presente lo que es bueno, agradable
y perfecto ante Dios.
Así, pues, te deseo que te prepares bien para vivir en
esta sociedad, pero sobre todo que estés siempre lista
para cuando Dios te llame.
Que disfrutes hoy, con todos tus familiares y amigos,
y que Dios te bendiga y acompañe siempre.