La Quinceañera

 

Por Isaías A. Rodríguez

 

Nota histórica

 

Se desconoce el origen exacto de esta costumbre festivo-religiosa. En los muchos

años que vengo siendo parte de ella, por mi condición de sacerdote, todavía no he

encontrado una familia que me haya dado una razón histórica satisfactoria o que sepa

cómo se inició. Es una costumbre que, como tantas otras, tuvo un inicio, con su razón de

ser, pero que al pasar de los años, queda la práctica y se olvida el motivo primigenio.

 

Todos cuantos de la quinceañera escriben, creen que su nacimiento data de más de

quinientos años y enlaza con las costumbres comunales rituales de los aztecas, mayas y

toltecas.

 

Se trata pues, de un  “rite of passage”, un rito de transición de un estado de vida a otro

diferente, normalmente de madurez superior. La mayoría de las culturas cuentan en su

haber ritos de este tipo. Se sabe, por ejemplo, que tribus primitivas introducían a sus

jóvenes varones, lejos del poblado, en lo espeso de la selva, donde debían vivir cierto

tiempo; si concluido el período indicado, regresaba a la tribu, se le investía de guerrero,

y era reconocido como varón maduro, apto para iniciar familia, ya que en el tiempo de

prueba había demostrado ingenio, industria y habilidades suficientes para ser jefe de familia.

 

No se sabe si había práctica paralela para las hembras. Sin embargo, con el correr del

tiempo, alguien determinó que también las niñas llegaban a un momento en la vida

en que dejaban de serlo para convertirse en madres, y era oportuno establecer un rito

para tal reconocimiento. De ahí surgió el rito para las jóvenes. Llegada a cierta edad,

los padres agradecían a la divinidad el don de la vida manifestado en su hija, y

pedían ayuda para que ésta, a su vez, pudiera dar vida. Así, de niña pasaba a ser futura

madre. Luego seguía una fiesta en casa con comida, música y baile. Era un acto sencillo

y loable, desde todo punto de vista. Luego este acto se cristianizó en la forma actual de

la quinceañera.

 

Hoy la fiesta de la  quinceañera, comparada con su forma primitiva, es un tanto

sofisticada, costosa, y, la forma de realizarla, varía de lugar a lugar.

 

Observaciones pastorales

Comoquiera que toda costumbre esté sujeta al tiempo y al ambiente, la quinceañera,

se ha convertido para algunos padres de familia en un dolor de cabeza, por lo costoso

y complicado de su realización. De ahí el que algunos sacerdotes y pastores no

quieran saber nada de ella. Además, se quejan de que tales personas no son las que

más se acercan a la iglesia.

 

Creo yo que quienes así piensan andan un poco equivocados, ya que están rechazando

a unas personas que vienen en busca de una ceremonia religiosa, que ofrece,

de antemano, una oportunidad pastoral.

 

Sabemos que la edad juvenil es una de las más difíciles. Edad crítica, en que todo,

incluida la religión, se pone en cuestión. He aquí, que en este momento tenemos a un

grupo de jóvenes que se acercan a nosotros con la excusa de la quinceañera, pero que

nos ofrecen una oportunidad preciosa de aconsejar y orientar.

 

Por eso, el sacerdote o pastor, puede proponer a la joven y a la familia algo de lo

siguiente. Si desean la celebración de la ceremonia, deben:

-          venir tantos domingos a la iglesia antes del día indicado.

-          venir todos los jóvenes que van a participar en la ceremonia a cierto número de charlas.

-          comulgar todos en la misa. Para ello, se les prepara de antemano.

-          participar en las celebraciones eucarísticas, leyendo, recogiendo ofrendas, sirviendo

de ujieres, etc.

-          tener un retiro de jóvenes.

-          (el líder religioso local, puede ofrecer otras oportunidades de apostolado).

 

También se puede hablar con los padres y ofrecerles consejo, de tal manera que esta

ocasión sea un momento para fortalecer los lazos de familiares y de amistades. Entendida

así, la quinceañera presenta una oportunidad positiva bajo todos los aspectos. Tanto es así,

que en algunas partes se está introduciendo la ceremonia para los varones.

 

Finalmente, observan algunos que los quince años de hoy, no representan realmente

una edad de transición, a los quince años la joven sigue siendo casi niña. Tal vez

tengan razón, pero una costumbre tan arraigada no se va a cambiar a otra edad.

 

 

Orientaciones litúrgicas

La ceremonia litúrgica tiene todas las apariencias de una boda. Normalmente,

el celebrante con el acompañante de la jovencita esperan al frente de la iglesia, cerca

del altar. Van en procesión quince parejas de jóvenes, que en unas ocasiones, son sólo muchachas, y en otras sólo muchachos;  hay casos en que van quince niños en edades

ascendentes hasta los quince años. En ocasiones, siguen parejas de padrinos, finalmente,

la joven y detrás los padres. Al final de la ceremonia religiosa, sale primero la dama con

su acompañante, seguida de los jóvenes y de los padrinos y padres.

 

En algunas partes junto al reclinatorio de la joven hay un arco de flores, según esto, en

algunas quinceañeras las parejas de jóvenes acompañantes, alzando los brazos forman una especie de túnel por el que pasa la quinceañera hasta llegar al reclinatorio. Como se puede observar, la práctica varía de lugar a lugar, y de familia a familia. No es este el lugar de

apuntar todos los detalles peculiares de cada lugar.

 

Durante la procesión, las más de las veces, se toca música, una marcha, y lo mismo al

salir. Durante la misa se pueden cantar canciones, que sepan los que asisten a la misa.

 

En la homilía, el ministro debe dirigirse a los jóvenes y enfatizar la trascendencia de la

edad en que se encuentran. Están dejando de ser niños y deben enfocar todas sus

energías hacia el futuro, hacia el futuro de sus vidas, de su familia, de la sociedad toda.

Por eso, no deben perder el momento presente en superficialidades y deben iniciar

la edificación de una vida sólida y firme.

 

Dada la escasez de sacerdotes por la que pasan algunas denominaciones cristianas,

para no multiplicar las misas, se está sugiriendo el ofrecer varias quinceañeras en un

 mismo día, o incluso celebrarlas en domingo durante la misa, como se hace con los

bautismos.

 

Ceremonia religiosa

 

Introducción

 

Muy amados hermanos: nos hemos reunido para dar gracias a Dios por el don

de la vida manifestado en los quince años de __________________________.  Familiares y amigos, nos disponemos a celebrar con gozo y alegría esta

Eucaristía suplicando a Dios continua  protección y amparo para el resto de su

vida.

 

Acto penitencial

Señor, contra ti solo pequé, cometí la maldad que repruebas. No me arrojes lejos de tu rostro

ni me quites tu santo espíritu. ¡Lávame hasta  quedar limpio y mi alma más blanca que la nieve”.

(Salmo 51)

 

Hermanos y hermanas: antes de celebrar los sagrados misterios reconozcamos

nuestros pecados contra Dios y contra el prójimo.

 

Todos juntos

Dios de misericordia, confesamos que hemos pecado contra ti de pensamiento,

palabra y obra, por lo que hemos hecho y lo que hemos dejado de hacer. No te

hemos amado con todo el corazón; no hemos amado a nuestro prójimo como a

nosotros mismos. Sincera y humildemente nos arrepentimos. Por amor de tu Hijo Jesucristo, ten piedad de nosotros y perdónanos; así tu voluntad será nuestra

alegría y andaremos por tus caminos, para gloria de tu nombre. Amén.

 

El celebrante solo

Dios omnipotente tenga misericordia de vosotros,  perdone vuestros pecados por Jesucristo nuestro Señor, os fortalezca en toda bondad y, por el poder del Espíritu

Santo, os conserve en la vida eterna. Amén.

 

Señor, ten piedad de nosotros.   R. Señor, ten piedad de nosotros.

Cristo, ten piedad de nosotros.   R. Cristo, ten piedad de nosotros.

Señor, ten piedad de nosotros.   R. Señor, ten piedad de nosotros.

 

El celebrante saluda

                      El Señor esté con vosotros.

Pueblo            Y con tu espíritu.

Celebrante       Oremos

Dios todopoderoso y eterno, humildemente te rogamos que, así como tu Hijo

unigénito fue presentado en el templo, así___________________ ha venido

agradecida a celebrar la vida que tú generosamente le has donado. Confírmala en

su fe, fortalécela en su voluntad, para que su vida sea un ejemplo de vida cristiana.

Te lo pedimos por Jesucristo que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, por los

 siglos de los siglos. Amén.

 

Liturgia de la Palabra

Por razones prácticas se recomienda sólo una lectura antes del Evangelio. Después de esta lectura

se puede cantar una canción.

 

Lecturas:

Antiguo Testamento

Jeremías     1: 4-10       (Vocación de Jeremías)

Judit         13: 18-20     (Judit, mujer valiente)

Isaías         7: 10-14      (La virgen dará a luz)

 

Nuevo Testamento

Efesios       1: 3-6          (Elegidos en Cristo antes de la creación)

Gálatas       4: 4-7          (Filiación divina)

Romanos  12: 1-2          (La ofrenda agradable a Dios)

 

Evangelio

Mateo       25: 1-13        (La parábola de las diez jóvenes)

Lucas       10:  38-42      (Marta y María)

Mateo        5:  14-16      (La luz del mundo)

Juan         13:  31-35      (Un mandamiento nuevo)

 

Homilía
Promesas bautismales y acto de ofrecimiento

N______ de niña, tus padres y padrinos, te trajeron al templo para incorporarte,

por el santo Bautismo, en la Iglesia, el Pueblo de Dios. Entonces, ellos

proclamaron la fe por ti y aceptaron la responsabilidad de educarte en la fe

cristiana. Ha llegado el momento en que tú debes aceptar tan gran responsabilidad

y profesar ante todos la fe que llevas en tu corazón.

 

Celebrante   ¿Crees en Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo?

Joven         Sí, creo.

Celebrante   ¿Prometes cumplir con tus obligaciones cristianas, y dar ejemplo de vida,

                   a imitación de Jesucristo?

Joven            Así lo haré, con el auxilio de Dios.

Celebrante   ¿Perseverarás en resistir al mal, y si caes en el pecado, te arrepentirás y

                   volverás al Señor?

Joven           Así lo haré, con el auxilio de Dios.

Celebrante   ¿Lucharás por la justicia y la paz entre todos los pueblos, y respetarás la

                  dignidad de todo ser humano?

Joven           Así lo haré, con el auxilio de Dios.

 

La joven lee este ofrecimiento

Gracias, oh Señor, por haberme permitido cumplir quince años, acepta mi

juventud que te ofrezco de todo corazón, y prometo servirte todos los días de mi

vida. Ayúdame a cumplir tu voluntad aquí en la tierra y que un día, en compañía

de mis seres queridos, pueda gozar de las alegrías eternas que nos tienes

preparadas. Amén.

 

O si se prefiere esta oración

Oh Dios, que escogiste a la bienaventurada Virgen María como madre de tu Hijo

encarnado, concede que, redimida por la sangre de Cristo, comparta con ella la

gloria de tu reino eterno, y que siguiendo el ejemplo que nos dio, aprenda a

amarte mejor todos los días de mi vida. Para seguir tan alto ejemplo, te pido Señor,

que me des fuerza y valor para no caer en las tentaciones de la vida. Te lo pido

por Jesucristo nuestro Señor. Amén 

 

Oración de los fieles

Roguemos al Señor diciendo:

Señor, escucha nuestra oración.

 

Te suplicamos por la santa Iglesia Católica, para que todos seamos uno.

Señor, escucha nuestra oración.

 

Te pedimos por cuantos gobiernan y ejercen autoridad en todas las naciones

del mundo.

Señor, escucha nuestra oración.

 

Por todos los padres, para que les animes e ilumines en la educación de sus

hijos.

Señor, escucha nuestra oración.

 

Por ____________ y todos los jóvenes aquí presentes, para que sigan el camino de

rectitud y honestidad que conduce a la vida eterna.

Señor, escucha nuestra oración.

 

Oh Dios, escucha las súplicas de tu pueblo; y lo que fielmente te hemos pedido

concédenoslo para la gloria de tu nombre. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

 

Entrega y bendición de regalos

En este momento es acostumbre entregar a la joven algunos regalos que varían de lugar

a lugar, entre ellos mencionamos: una medalla, un anillo, una corona, una Biblia y flores.

Después de entregados los regalos, se pueden cantar las Mañanitas.

 

La paz

 

El ofertorio

 

Plegaria Eucarística

                 El Señor sea con vosotros.

Pueblo          Y con tu espíritu.

Celebrante     Elevemos los corazones.

Pueblo          Los elevamos al Señor.

Celebrante     Demos gracias a Dios, nuestro Señor.

Pueblo          Es justo darle gracias y alabanza.

 

En verdad es digno, justo y saludable, darte gracias, en todo tiempo y lugar,

Padre omnipotente, creador del cielo y de la tierra. Porque eres fuente de luz y vida;

nos hiciste a tu imagen, y nos llamaste a nueva vida en nuestro Señor Jesucristo.

Por tanto te alabamos, uniendo nuestras voces con los ángeles y arcángeles, y

con todos los coros celestiales que, proclamando la gloria de tu nombre, por

siempre cantan este himno:

 

Celebrante y pueblo

Santo, santo, santo es el Señor, Dios del universo.

Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.

  Hosanna en el cielo.

Bendito el que viene en nombre del Señor.

   Hosanna en el cielo.

 

El celebrante continúa

Padre santo y bondadoso: en tu amor infinito nos hiciste para ti, y cuando

caímos en pecado y quedamos esclavos del mal y de la  muerte, tú, en tu

misericordia, enviaste a Jesucristo, tu Hijo único y eterno, para compartir

nuestra naturaleza humana, para vivir y morir como uno de nosotros, y así

reconciliarnos contigo, el Dios y Padre de todos. Extendió sus brazos sobre la

cruz y se ofreció en obediencia a tu voluntad, un sacrificio perfecto por todo

el mundo.

 

En la noche en que fue entregado al sufrimiento y a la muerte, nuestro Señor

Jesucristo tomó pan; y dándote gracias, lo partió y lo dio a sus discípulos, y dijo:

“Tomen y coman. Este es mi Cuerpo, entregado por ustedes.

Hagan esto como memorial mío”.

 

Después de la cena tomó el cáliz; y dándote gracias, se lo entregó, y dijo:

“Beban todos de él. Esta es mi Sangre del nuevo pacto, sangre derramada

por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados. Siempre que lo

beban, háganlo como memorial mío”.

 

Por tanto, proclamemos el misterio de fe:

 

Celebrante y pueblo

Cristo ha muerto.

Cristo ha resucitado.

Cristo volverá.

 

El celebrante continúa

Padre, en este sacrificio de alabanza y acción de gracias, celebramos el memorial

de nuestra redención. Recordando su muerte, resurrección y ascensión, te

ofrecemos estos dones.

 

Santifícalos con tu Espíritu Santo, y así serán para tu pueblo el cuerpo y la sangre

de tu Hijo, la santa comida y la santa bebida de la vida nueva en él que no tiene fin. Santifícanos  también, para que recibamos fielmente este santo sacramento y

seamos perseverantes en tu servicio en paz y unidad. Y en el día postrero, llévanos

con todos tus santos al gozo de tu reino eterno. Todo esto te pedimos por tu Hijo Jesucristo.

Por él, y con él y en él, en la unidad del Espíritu Santo, tuyos son el honor y la gloria, Padre omnipotente, ahora y por siempre. Amén.

 

Oremos como nuestro salvador Cristo nos enseñó:

 

Padre nuestro, que estás en el cielo,

     santificado sea tu nombre, venga tu reino,

     hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.

Danos hoy el pan nuestro de cada día.

Perdona nuestras ofensas,

    así como nosotros perdonamos

    a los que nos ofenden.

No nos dejes caer en la tentación,

     y líbranos del mal. Amén

 

Fracción del Pan

Se presenta opcionalmente el ´Codero de Dios´.

Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, danos la paz.

 

[¡Aleluya!] Cristo, nuestra Pascua, se ha sacrificado por nosotros.

¡Celebremos la fiesta! [Aleluya]

 

Los dones de Dios para el Pueblo de Dios.

 

Durante la comunión se puede tener música de fondo o cantar alguna canción.

 

Oración después de la comunión

Oh Dios, dador de todo lo que es verdadero noble y amable. Te damos gracias

por habernos unido en estos santos misterios del cuerpo y sangre de tu Hijo

Jesucristo. Concede por tu Espíritu Santo, que______________viva una vida

ejemplar amando al prójimo como a ti mismo, y que un día llegue a tu gloria

eterna. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

 

La bendición

Despedida

¡Salgamos en nombre de Cristo!

¡Demos gracias a Dios!

 

 

                       El pescador

                 

1.      Tú has venido a la orilla.

no has buscado ni a sabios ni a ricos;

                             tan sólo quieres que yo te siga.

 

                        Señor, me has mirado a los ojos,

                        sonriendo has dicho mi nombre,

                        en la arena he dejado mi barca,

                        junto a Ti buscaré otro mar.

 

2.      Tú sabes bien lo que tengo;

en mi barca no hay oro ni espadas,

tan sólo redes y mi trabajo.

 

3.      Tú necesitas mis manos,

mi cansancio que a otros descanse,

amor que quiera seguir amando.

 

4.      Tú pescador de otros lagos,

ansia eterna de almas que esperan,

amigo bueno, que así me llamas.

 

Mañanitas quinceañeras

 

Estas son las mañanitas

que cantaba el rey David

a las niñas más bonitas

se las cantamos aquí.

Despierta niña despierta

mira que ya amaneció

ya los pajarillos cantan

la luna ya se metió.

 

(pausa)


 

Que linda está la mañana

en que vengo a saludarte

venimos todos con gusto

y placer a felicitarte.

El día en que tú naciste

nacieron todas las flores

y en la pila del bautismo

cantaron los ruiseñores.

 

Ya viene amaneciendo

ya la luz del día nos dio

levántate de mañana

mira que ya amaneció

 

Quisiera ser un San Juan,

quisiera ser un San Pedro,

y venirte a saludar

con la música del cielo.

De las estrellas del cielo

quisiera bajarte dos,

una para saludarte

y otra para decirte adiós.

 

Ya viene amaneciendo

ya la luz del día nos dio

levántate quinceañera

mira que ya amaneció

 

 


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