Un equipo norteamericano de cincuenta científicos, dirigido
por los profesores Richard H.Steckel y Jerome C. Rose,
tras analizar 12.500 esqueletos precedentes de 65 yacimientos
arqueológicos en América del Norte y del Sur, ha establecido
un índice de salud cronológico para todo el hemisferio
pre-colombino, cuyas desmitificadoras conclusiones se
han materializado en un reciente libro de 654 páginas.
(The Backbone of History, Cambridge University
Press).
A su juicio, el momento óptimo en la salud de los
nativos americanos se remonta a mil años antes de la llegada
de los pioneros españoles. A partir de entonces, no hay
más que una espiral de miseria y enfermedad.
En el epílogo
de esta elaborada publicación, el doctor Philip D. Curtin,
profesor emérito de la prestigiosa Universidad Johns Hopkins,
recalca cómo todas y cada una de las evidencias reunidas
"demuestran de forma concluyente que aunque el bienestar
de los nativos se deteriorara bastante tras el contacto
con el mundo exterior, se trataba de una situación muy
alejada de lo paradisíaco antes de la llegada de europeos
y africanos".
A tenor de este caudal de datos, la esperanza
de vida de las poblaciones precolombinas se estima en
una media de 35 años.
De acuerdo al estudio codirigido por el doctor Steckel,
profesor de Economía y Antropología en la Universidad
Estatal de Ohio, la mayor insalubridad se concentraría
en las culturas urbanas de México y América central, muy
especialmente entre la civilización Maya. Situación desastrosa
también compartida por los Zuñi de Nuevo México, una poco
viable tribu de los indios Pueblo, que presumiblemente
habría encontrado un dramático final antes de la llegada
de los colonizadores.