Se entiende por "hispanismo" la cultura que
mantiene los mismos valores espirituales y lingüísticos
y cuyo origen remoto, en nombre e ímpetu evolutivo
cultural, procede de España. El hispanismo abarca
con profundo lazo diferentes razas para unirlas estrechamente
y formar algo grande que late al unísono.
El hispanismo es un fenómeno cultural y espiritual
que une a millones de personas en el mundo entero con
el lazo común de la lengua castellana. Los horizontes
hispanos, antes de achicarse, con el tiempo, se han
ido dilatando de una parte a otra del globo. Podemos
afirmar, sin temor a exagerar, que la Hispanidad se
celebra, cada año, en todos los continentes de
la tierra. Es una celebración de fraternidad
en la que se resaltan la grandeza y riqueza de nuestro
patrimonio cultural.
Es hora de que los hispanos tomemos conciencia de
nuestros ricos valores. Con frecuencia fijamos la vista
en el pasado para resaltar o criticar lo negativo, pasando
por alto todo lo bueno que en herencia nos ha llegado.
Como español que soy, no puedo pasarme la vida
imprecando la herencia que los iberos, romanos, celtas,
árabes, judíos, entre otros, dejaron en
España. Antes bien, me siento orgulloso de encontrarme
en esa corriente cultural. Tampoco puedo ponderar a
unos y maldecir a otros, porque, quiera o no, todos
ellos, de una manera u otra, forman lo que hoy es el
pueblo español.
Lo mismo se debe afirmar de los países hispanoamericanos.
Siglos antes de
que el español pusiera el pie en esta tierra,
diferentes pueblos habían hecho de ella su morada.
Por aquí dejaron su huella las culturas chavin,
nazca, tiahuanaca, chinu, aymara, inca; por otra parte,
las culturas chichimeca, teotihuacan, tolteca, maya,
azteca, por nombrar sólo algunas. Lo que los
españoles trajeron no fue ni mejor ni peor, sino
algo nuevo y diferente. Algo que, por imperativo histórico,
forma parte integral, con las otras culturas, de lo
que hoy es el hispanismo.
Esto nos demuestra que no hay culturas espontáneas.
Unas se imponen a otras, para bien de todos; de lo contrario
no habría evolución ni progreso. Unas
enriquecen a otras, pero la dominante siempre triunfa
por lo novedoso o por el mismo peso de los valores que
aporta.
Lo importante en el presente, no es cómo sucedieron
las cosas, sino el legado que nos ha llegado; con él
hemos de hacer frente al futuro. Estoy convencido de
que el mundo hispano tiene en su haber soluciones válidas
para el mundo materialista moderno. Ya hace años,
José Vasconcelos hablaba de La Raza Cósmica,
como si este monstruo cultural llegara, con el tiempo,
a usurpar el liderazgo cultural y político del
fatigado mundo europeo-estadounidense. ¡Quien sabe!
Isaías A. Rodriguez
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