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Respuestas para una Pandemia 2020/ Answers for a Pandemic 2020
Por Isaías A. Rodríguez

PREGUNTA: ¿Qué queda del "Sueño Americano"?
(Bilingual version)

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Muchos de nosotros procedentes de países latinos, vinimos a este país atraídos por el llamado "sueño americano". Después de muchos años para conseguir la nacionalidad y que pocos lograran una estabilidad económica, ahora nos encontramos con una tasa del 14,7% de desempleo y los mismos problemas para acceder a la sanidad sin que esto suponga la ruina. ¿Qué ha sido de ese sueño americano?


Estimado/a:
E
ste tema es mucho más complejo de lo que parece a simple vista. Lo abordaremos sin entrar en minuciosos detalles. En primera instancia, tendríamos que preguntarnos qué entendemos por "sueño americano". ¿Es acaso un triunfo total materialista? Ese sueño está al alcance de pocos, e incluso aquellos que lo logran, nos podríamos cuestionar si han conseguido la felicidad a que aspiraban.

Si por sueño americano entendemos la posibilidad de superar la miseria y pobreza en que uno vive en un lugar determinado del mundo, tendríamos que responder afirmativamente. Sí, es posible progresar y vivir en un nivel medio de vida, y con miras incluso a cierto triunfo económico. De ahí el dicho frecuente de que muchos quisieran ser pobres en Estados Unidos. Es decir, el pobre en este país, en medio de muchos sacrificios, no carece de comida ni de vestido y goza de otros bienes inalcanzables en otras latitudes.

La pregunta parece estar centrada en aquellos hispanos que han llegado en los últimos veinticinco o treinta años. Y específicamente en aquellos que logran entrar sin documentos oficiales. Estas personas tienen que afrontar un sinnúmero de imponderables para poder hacer posible el sueño de vivir mejor que en sus países de origen. Primero, toda clase de vejaciones antes de pisar el suelo estadounidense, y luego, cientos de maniobras para lograr un empleo y cierta estabilidad.

Por parte del gobierno se han dado muchos intentos, en todas las administraciones, de solucionar la irregularidad legal de los varios millones de indocumentados. Todos han fracasado, y se han centrado en deportar al latino sin documentos. Esto implica un cinismo de base. Esta sociedad sabe que sin el latino no podría funcionar. Se le admite calladamente. Pero cuando se cansa de él, lo deportan. Situación que se convierte en dramática, cuando con los padres expulsan a jóvenes que llegaron aquí de pequeños y no conocen otro país que éste.

En este sentido se da el caso especial de los "dreamers" ("soñadores"), 650.000 mil, que llegaron aquí en esas circunstancias. Muchos de ellos carecen de nacionalidad, por lo que si se les expulsara, quedarían en un limbo legal. El gobierno de Trump había intentado terminar con ellos en el primer año de su mandato, pero una serie de decisiones de la Justicia le ha ido obligando a recurrir hasta llegar al Tribunal Supremo, que ahora (18 de junio) acaba de dictaminar que no pueden ser expulsados. Con todo, el presidente prometió al día siguiente, renovar esfuerzos hasta terminar con la legalidad de estos jóvenes, legalidad que fue establecida en 2012 por el presidente Obama con una normativa que establecía la Acción Diferida para la Llegada de Niños (DACA, por sus siglas en inglés).

La situación inmigratoria se ha recrudecido de manera vergonzosa con la llegada a la presidencia de Donald Trump, el cual no ha cesado de incluso insultar descaradamente a todo el colectivo latino indocumentado. En su caso, la hipocresía ha sido manifiesta al comprobarse que en sus hoteles han trabajado latinos sin documentos.

Y esto nos lleva de lleno a la cuestión laboral. Si bien es cierto que con la reciente crisis, debida al coronavirus, el latino ha sido afectado de una manera desproporcional por ejercer su labor preponderantemente en el área de servicios y limpieza, también lo es el que el porcentaje de desempleo anterior a la crisis fuera solamente del 5.4%, cuando la media nacional era del 4.1%. A media que las normas impuestas para controlar el virus se aflojen, el latino será recibido en sus trabajos con los brazos abiertos.

El porcentaje del 5.4 es todo un triunfo, si se tiene en cuenta, la carencia de toda clase de documentación, el abuso de algunos empleados y el de la policía misma, que con frecuencia detiene a los latinos por la apariencia física.

Sin duda, debido a esa situación, el latino se ve obligado a bregar en los estratos inferiores de la sociedad. Y su trabajo es muy apreciado, e incluso preferido al de otros colectivos sociales, porque labora duro y sin protestar, por ello a veces es abusado por gente sin escrúpulos, que tras ejercer un excelente trabajo se niegan a pagarles lo debido.

Ahora bien, si a cualquier latino indocumentado se le preguntara, ¿has logrado el sueño americano? Podría responder, no. Pero si se le preguntara, entonces, ¿quieres regresar a tu país? También respondería, no.

Lo que implica que su situación en este país, sigue siendo mucho mejor que la que gozaba en el de origen. Aquí la vida del latino es resignada y sacrificada, pero trata de compensarlo con un celebrar la vida como regalo de Dios y a base de fiestas. Fiestas en abundancia, para bautizos, presentaciones del niño en el templo, primeras comuniones, cumpleaños, quinceañeras, bodas y otras de tipo más secular.

Todo ello soportado por una fe profunda de base. ¡Qué decir de un pueblo que, sin la documentación apropiada, todos los domingos se arriesgan a viajar en sus coches de media hora a una hora, y hasta más, para asistir a la misa dominical! Sin duda alguna, podríamos afirmar que "el latino vive de fe".

Many of us from Latin countries, we came to this country attracted by the so-called "American dream". After many years to achieve nationality and few to achieve economic stability, we now find ourselves with a 14.7% unemployment rate and the same problems in accessing healthcare without this leading to ruin. What has become of that American dream?

This topic is much more complex than it seems at first glance. We will tackle it without going into minute detail. In the first instance, we would have to ask ourselves what we understand by "American dream". Is it a total materialistic triumph? That dream is within the reach of few, and even those who achieve it, we could question whether they have achieved the happiness they aspired to.

If by the American dream we understand the possibility of overcoming the misery and poverty in which one lives in a certain place in the world, we would have to answer yes. Yes, it is possible to progress and live on an average standard of living, and with a view even to a certain economic triumph. Hence the frequent saying that many would like to be poor in the United States. That is, the poor in this country, in the midst of many sacrifices, does not lack food or clothing and enjoy other unattainable goods in other latitudes.

The question seems to be focused on those Hispanics who have arrived in the last twenty-five or thirty years. And specifically in those who manage to enter without official documents. These people have to face countless imponderables in order to make the dream of living better than in their home countries possible. First, all kinds of harassment before stepping on American soil, and then, hundreds of maneuvers to achieve employment and some stability.

Many attempts have been made by the government, in all administrations, to solve the legal irregularity of the several million undocumented immigrants. They have all failed, and have focused on deporting the Latino without documents. This implies a basic cynicism. This society knows that without the Latino it could not function. He is quietly admitted. But when they get tired of him, they deport him. Situation that becomes dramatic, when the parents are expelled young people who came here as children and do not know any other country than this one.

In this sense, there is the special case of the "dreamers", 650,000 thousand, who arrived here in these circumstances. Many of them lack nationality, so if they were expelled, they would be in legal limbo. The Trump government had tried to end them in the first year of his term, but a series of Justice decisions have forced him to appeal until he reached the Supreme Court, which now (June 18) has just ruled that they cannot be expelled. However, the president promised the next day to renew efforts to end the legality of these young people, a legality that was established in 2012 by President Obama with a regulation that established the Deferred Action for the Arrival of Children (DACA in English).

The immigration situation has worsened in a shameful way with the arrival to the presidency of Donald Trump, who has not stopped even blatantly insulting the entire Latino undocumented group. In his case, the hypocrisy has been evident when it was verified that Latinos without documents have worked in his hotels.

And this brings us squarely to the labor issue. Although it is true that with the recent crisis, due to the coronavirus, the Latino has been disproportionately affected by exercising his work predominantly in the area of services and cleaning, it is also true the fact that the percentage of unemployment prior to the crisis was only 5.4%, when the national average was 4.1%. As the norms imposed to control the virus are loosened, the Latino will be welcomed into his work with open arms.

The 5.4 percentage is a triumph, if you take into account, the lack of all kinds of documentation, the abuse of some employees and that of the police themselves, which often arrest Latinos due to their physical appearance.

Without a doubt, due to this situation, the Latino is forced to work in the lower strata of society. And his work is highly appreciated, and even preferred to that of other social groups, because he works hard and without protesting, which is why he is sometimes abused by unscrupulous people, who after doing excellent work refuse to pay them the right amount.

Now, if any undocumented Latino were asked, have you achieved the American dream? He could answer, no. But if asked, then do you want to go back to your country? He would also answer, no.

Which implies that his situation in this country is still much better than the one he enjoyed in his home country. Here the life of the Latino is resigned and sacrificed, but he tries to compensate it with celebrating life as a gift from God and based on festivals. Parties in abundance, for baptisms, presentations of the child in the temple, first communions, birthdays,
quinceañeras, weddings and others of a more secular type.

All this supported by a deep faith of base. What to say of a people that, without the proper documentation, every Sunday they risk traveling in their cars from half an hour to an hour, and even more, to attend Sunday mass! Without a doubt, we could affirm that "the Latino lives by faith."


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