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por Ray García
¿Instituyó Jesús en orden sacerdotal?
Planteada así la pregunta, tendríamos
que responder negativamente. Jesús no se expresó
con una terminología teológica que sería
fruto de una reflexión posterior. De hecho la
palabra "orden", "ordenación",
no aparece en el Nuevo Testamento. Según algunos
teólogos y pensadores cristianos modernos, Jesús
tampoco tuvo intención de fundar una religión
nueva, sino que quiso purificar el judaísmo,
la religión que él conoció y practicó.
Por ello, tampoco se propuso establecer un orden jerárquico
e institucional.
La llamada a los apóstoles Pedro y Andrés,
Duccio di Buoninsegna (1308)
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Lo que sí buscó fue la colaboración
de hombres y mujeres para difundir su mensaje. Con ese
fin, desde el principio de su ministerio, le vemos rodearse
de discípulos a quienes dice hará "pescadores
de hombres" (Mt 4,18-22). Los envía en misión
a hablar en su nombre (Mc 6,6-12), y revestidos de su
autoridad: "El que os recibe a vosotros, a mí
me recibe, y el que me recibe a mí, recibe al
que me envió" (Mt.10,40). El evangelio de
Lucas dice que "designó todavía a
otros setenta y dos [discípulos] y los envió
delante de él" (Lc10,1).
No hemos de pensar que escogió solamente hombres.
Sabemos que había mujeres que seguían
fielmente a Jesús, y que, después de su
muerte, se apareció primero a María Magdalena
y María la de Santiago, a quienes da orden de
anunciar a los demás discípulos la buena
noticia de que él estaba vivo (Lc 8,1-3; 23,55;
Mt.28,1-8; Mc16,1-8; Jn 20, 11-18).
El término que más usan los escritores
del Nuevo Testamento es el de "ministerio",
que incluye variedad de servicios que no implican "orden
o estado", ni distinción entre laicos o
clérigos. El énfasis del ministerio en
el Nuevo Testamento recae en el "servicio"
iniciado por Dios (1 Cor 12,6), según el don
primordial de Jesucristo (Ef 4,7-12) y del Espíritu
Santo (1Cor 12,4-11; Hch 20,28) para el bien de la Iglesia,
el cuerpo de Cristo.
En esto los continuadores del mensaje de Jesús
no hacen más que seguir de cerca la enseñanza
aprendida del Maestro que, en cierta ocasión,
reprendió a los discípulos porque buscaban
puestos de honor: "Si uno quiere ser el primero,
sea el último de todos y el servidor de todos"
(Mc 9,35).
Los servicios ministeriales mencionados en el Nuevo
Testamento podrían agruparse en cuatro categorías:
los doce escogidos por el mismo Jesús;
los apóstoles cuya importancia es establecida
por san Pablo; los profetas y maestros que reciben
de Dios "don y carisma"(1Cor 12,28); y los
líderes de la comunidad que son designados
de varias maneras: "líderes-guías"
(Heb 13,7), "presbíteros-ancianos"
(Hch 11,30); "epíscopos-vigilantes"
(Hch 20,17,28; Tit 1,5) y "asistentes-diáconos"
(Flp 1,1). A pesar de esta diversidad, se da en todo
el Nuevo Testamento la tendencia a una unidad y uniformidad
que fraguarán en años subsiguientes.
El centurión Cornelio postrado ante
san Pedro (Hechos 10), de la Biblia Eptica (1695)
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El Nuevo Testamento menciona la imposición de las
manos, el ayuno y la oración, como ritos y modos
de elegir ministerios (Hch 6,6; 1 Tm 4,14; 2 Tm 1,6).
Aquellos buenos cristianos, fieles cumplidores de la enseñanza
del Maestro, no se podían imaginar que llegaría
un día en que la tentación del poder iba
a entrar solapadamente en la Iglesia y establecer su tiranía;
no se podían imaginar, que a los líderes
eclesiásticos habría que besarles las manos,
los anillos y los pies; no se podían imaginar que
los nuevos líderes eclesiásticos dominarían
a los fieles "como señores absolutos"
(Lc 22,25), cometiendo toda clase de atrocidades; no se
podían imaginar que generaciones de" líderes
eclesiásticos no repararían en que a Cornelio,
centurión romano, cuando salió al encuentro
de Pedro y cayó postrado a sus pies, Pedro le levantó
diciéndole: "Levántate, que también
yo soy un hombre" (Hch 10,25); no se podían
imaginar que los nuevos líderes eclesiásticos
se transformarían en diosecillos humanos.
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