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| Jesús y Cristo |
Se trata del famoso tema cristológico del "Jesús histórico". Todo empezó con el teólogo alemán llamado Hermann Samuel Reimarus (1694-1768). Reimarus vivió en el siglo XVIII, el siglo de la Ilustración. Este movimiento inició la secularización de la cultura. Muchos pensadores, llamados "deístas", creían en Dios pero negaban toda intervención sobrenatural. Reimarus, formuló tres preguntas famosas: ¿De lo que narran los evangelios, qué es lo que realmente sucedió? ¿De lo que narran los evangelios, qué se puede atribuir al Jesús histórico? ¿Resucitó Jesús al tercer día de su muerte?
Así se inició "la búsqueda del Jesús histórico". Y
los estudios han florecido de tal manera que ha sido
necesario hacer ya una catalogación en tres diferentes
búsquedas. La primera búsqueda fructificó en
una serie de "vidas liberales" sobre Jesús en Alemania
durante el siglo diecinueve y culminó con la famosa
obra de Albert Schweitzer: En búsqueda del Jesús
histórico (l906). Se dio una segunda búsqueda
en los años cincuenta y sesenta del siglo pasado; las
obras que aparecieron en esos años, están marcadas por
la influencia de la filosofía existencialista, y no
han ejercido gran peso en el estudio. A partir de los
setenta surge la tercera búsqueda del Jesús histórico.
Este último período se beneficia de los últimos hallazgos
arqueológicos, de un conocimiento más profundo tanto
de la lengua aramea y como del contexto cultural palestino
del primer siglo, de un mejor conocimiento del judaísmo
del final de la primera centuria, de una nueva percepción
sociológica y de la teoría literaria moderna.
Para que una persona no iniciada en estos temas entienda
este problema, sería conveniente ofrecer un ejemplo
sencillo. Dos jóvenes se encuentran, Pedro y María.
Tras unos momentos de charla, empieza a nacer en ellos
el amor. Se lanzan piropos y frases bonitas. Pasan los
días y las semanas, y el amor crece, están locamente
enamorados. Ahora se idealizan el uno al otro.
Algo así sucedió con la vida de Jesús. Jesús, el judío
que vivió hace dos mil años, causó tal impacto en los
que vivieron con él que, después de muerto, sus discípulos
comenzaron a crear historias, que pudieron haber sucedido,
pero que en algunos casos no pudieron suceder realmente.
Son creación de los escritores de los evangelios. Con
el trasfondo del Antiguo Testamento, crean una composición
literaria propia del género midrás, es decir,
una reconstrucción imaginaria usando textos bíblicos
ya conocidos. En concreto, en el bello y admirado Evangelio
de san Juan, hay muy poca historia de Jesús; casi todo
ese evangelio es una bella meditación teológica sobre
Jesús.
Para los teólogos modernos es muy importante el separar
lo que Jesús hizo y predicó, de lo que añadieron los
escritores de los evangelios. Estos, muchas veces, atribuyen
a Jesús palabras y frases de odio contra los judíos,
que realmente nunca pronunció. En otras palabras, el
escritor proyecta su fe y sus sentimientos en Jesús,
como si Jesús hubiera vivido el momento por el que estaba
pasando el escritor. Por ello, con frecuencia el lector
se asombra de que Jesús hubiera podido expresarse de
una manera tan descortés en algunas ocasiones. En realidad,
los escritores aman tanto a Jesús, que todo lo que escriben
lo hacen con buena intención. Es lo que se llama el
"Cristo de la fe", añadido al "Jesús histórico".
Toda persona que desee profundizar más en este tema
debiera empezar por leer dos obras del teólogo Marcus
J.Borg: Jesus a New Vision y Jesus in Contemporary
Scholarship.