por Ray García
¿Celebraría Jesús un día de Acción de Gracias?
El ser humano desde que vive en la tierra ha sentido el impulso de ser agradecido.
La Historia de las religiones nos muestra cómo en todas ellas se han
dado cultos especiales de agradecimiento a la divinidad. Cualquier acontecimiento
positivo que destacara sobre la rutina diaria podía ser motivo de una
acción de gracias.
Sin embargo, lo más común en todas ellas era la acción
de gracias tras la recolección de las cosechas, cuando los frutos se
encontraban ya en los graneros y las esperanzas estaban colmadas. Entonces los
corazones rebosaban de alegría y agradecimiento, y se festejaba a la
divinidad y se festejaban unos a otros con opíparas comidas y vistosas
danzas.
Así observamos que en el pueblo judío la fiesta de pentecostés
es esencialmente un día de regocijo y de acción de gracias (Éx
23,16; Núm 28,26; Lev 23,16ss); ese día se ofrecían las
primicias de lo que había producido la tierra. En Éxodo 34,22
se pide que se celebre la fiesta de las semanas, apelación que la sitúa
siete semanas después de la pascua y de la ofrenda de la primera gavilla:
Le 23,15.
En este sentido podemos afirmar ya que Jesús, como buen judío,
celebraba un día de Acción de Gracias. Pero Jesús, sin
duda alguna, daba gracias a Dios Padre con frecuencia, siempre que se retiraba
a orar. Además observamos que Jesús era una persona de una educación
exquisita y daba gracias y las esperaba siempre que se concediera un favor,
una ayuda. El ejemplo clásico lo encontramos en el evangelio de Lucas
(17,15-19) cuando, después de haber curado a diez leprosos, sólo
uno, que era samaritano, regresó a dar gracias. Jesús asombrado
pregunta: "¿No quedaron limpios los demás? ¿No ha
habido quien vuelva para agradecérselo a Dios excepto este extranjero?
Y le dijo: Levántate y vete; tu fe te ha salvado".
Pero el acto supremo de agradecimiento por parte de Jesús es su vida
toda y sobre todo su muerte. Ofrece a Dios el sacrificio supremo de la vida,
por amor a la humanidad. Y pide a los suyos que recuerden ese acto de acción
de gracias: ¡Haced esto en memoria mía! Y esta es la "eucaristía"
(la misa) que los cristianos celebramos: acción de gracias por antonomasia.
En Estados Unidos tenemos la fiesta de "thanksgiving", que se originó
cuando los "Peregrinos" -también conocidos como Separatistas
que habían huido de Inglaterra-, después de diez años de
residencia en Holanda decidieron venir al nuevo mundo con intención de
desembarcar en la colonia de Virginia. Mas, por error de navegación,
llegaron a Massachusetts en la embarcación llamada Mayflower.
Tras los sufrimientos del viaje, encontrarse de repente en un despoblado, sin
recursos, sin refugios, fue el colmo de toda su desesperanza. Tuvieron que seguir
viviendo en la embarcación. El primer invierno fue duro. Mucha gente
murió de hambre, de frío y de enfermedades. La primavera les trajo
aires de esperanza. Aparecieron tres indios: Samoset, Squanto y Massasoit ofreciendo
amistad a los forasteros. Squanto, que había vivido varios años
secuestrado en Inglaterra, sabía inglés y facilitó la comunicación.
Los indios ofrecieron cuanto tenían a los recién llegados, pero
sobre todo les ofrecieron grano para sembrar. Aquel año la cosecha fue
buena. Los Peregrinos, acostumbrados en Holanda a celebrar el día de
Acción de Gracias, pensaron hacer lo mismo en la Nueva Tierra, e invitaron
a los indios.
En octubre de 1621 se celebró el primer "thanksgiving". Hubo
pavos, gansos, patos, ricos pescados, buen pan de maíz y frescas verduras.
Y abundó la alegría. Los indios festejaron el día con danzas
típicas.
La historia del día de "thanksgiving" fue larga e irregular.
Las colonias y los Estados no se ponían de acuerdo en una fecha fija
para toda la nación. Finalmente, en 1864 Abraham Lincoln determinó
celebrar esta fiesta el último jueves de noviembre. En l939 el presidente
Franklin D. Roosevelt cambió la fecha para el tercer jueves del mismo
mes. Tras dos años de desagrado y malestar se volvió a trasladar
al cuarto jueves. Este día es la única fiesta religiosa celebrada
en esta nación por orden de la autoridad civil.
En realidad todos los días tenemos que dar gracias por todo lo que nos
viene de lo alto. Pero es bueno dedicar un día especial para refrescar
nuestra frágil memoria.