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| El diezmo y la mayordomía |
1. ¿Qué es la mayordomía? Es la
buena y recta administración de todos los bienes
creados por Dios.
2. ¿Qué es el diezmo? Todo cristiano debe administrar adecuadamente
los bienes materiales que posee y también los espirituales. De tal manera
que todo lo que poseamos esté al servicio de Dios. Según esto,
no podemos disponer a nuestro antojo de las cosas que tenemos. No podemos malgastar
energía, comida, muebles, vestidos, o cualquier otro objeto; el hacerlo
despreocupadamente, podría considerarse un acto pecaminoso. Si malgastamos
algo, derrochamos algo que pertenece a Dios y al prójimo. Todo ha sido
creado por Dios para el bien común.
Es la décima parte de la ganancia anual, puesta al servicio de la religión.
Los pueblos primitivos ofrecían a los dioses una décima parte
del ganado, de algunos frutos y también del botín de guerra. Era
un medio de mantener el culto en el santuario.
En el Antiguo Testamento, el diezmo cubre las ideas básicas de propiciación
y acción de gracias a la divinidad, promoción del culto, de apoyo
a los levitas, y de ayuda al necesitado: a la viuda, al huérfano y al
forastero.
He aquí algunos textos:
"Abrán dio el diezmo de todo" (Gn 14, 20). "Esta
piedra que he colocado como estela será una casa de Dios y te daré
un diezmo de todo lo que me des", dijo Jacob (Gn 28, 22).
"Los diezmos del campo, de la siembra y de los frutos pertenecen
al Señor y son sagrados. Los diezmos de animales de ganado mayor
o menor, la décima parte de todos los que pasen bajo el cayado, serán
consagrados al Señor" (Lv 27,30 y 32).
"Levitas, cuando recibáis de los israelitas los diezmos que
yo os doy como heredad, ofreceréis en tributo al Señor la décima
parte de los diezmos" (Nm 18, 26).
"Todos los años apartarás el diezmo de los productos
de tus campos" (Dt 14, 22).
"¿Puede un hombre defraudar a Dios como vosotros intentáis defraudarme?
Objetáis: ¿En qué te defraudamos? En los diezmos y tributos:
habéis incurrido en maldición, porque toda la nación me
defrauda. Traed íntegros los diezmos al tesoro del templo para
que haya sustento en mi templo" (Mal 3, 8-10).
3. ¿A quién pertenece todo lo creado? Dios es dueño de
todo. Estamos en sus manos.
"Del Señor es la tierra y su plenitud, el mundo y los que en
él habitan" (Sal 24, 1).
"Todo es tuyo, oh Señor, y te ofrecemos lo que tu mano nos ha
dado. Ante ti somos emigrantes y extranjeros. Nuestra vida terrena no es más
que una sombra sin esperanza. Señor, Dios nuestro, todo lo que hemos
preparado para construir un templo a tu santo nombre viene de tus manos y a
ti te pertenece. Sé, Dios mío, que sondeas el corazón y
amas la sinceridad" (1 Cro 29, 14-17) Oración del rey y profeta
David.
4. ¿Qué nos enseña el Nuevo Testamento?
Acentúa todavía más esta doctrina.
Toda la vida de Jesús fue un ejemplo vivo de
desprendimiento y de entrega total al servicio de la
humanidad. Jesús nos recuerda constantemente
la fugacidad de todo y la conveniencia de abandonarnos
a la divina providencia (Mt 6, 25-33). Aconseja a sus
discípulos a que no coloquen su corazón
en tesoros humanos (Mt 8,21). Reconoce la obligación
de contribuir: "Dad al César lo que es
del César y a Dios lo que es de Dios" (Mt
22, 21).
San Pablo pide a los de Corinto que deben recaudar regularmente
todos los domingos (1 Cor 16, 2) y hacerlo con alegría,
generosidad y sacrificio, como lo han hecho los cristianos
de Macedonia para ayudar a los pobres de Jerusalén
(2 Cor 8, 1-15).
5. ¿Cuánto debemos ofrendar a nuestra iglesia?
Esto depende de la fe de cada uno. Una persona sin
fe no dará nada. Una persona con poca fe dará
poco. Una persona con mucha fe, dará mucho, porque
está totalmente consagrada a Dios. Así
hicieron los hermanos de Macedonia, quienes dieron a
san Pablo más dinero de lo que san Pablo esperaba
que le dieran.
Un principio que todos debemos aprender y practicar
es éste:
Todo cristiano debe ofrendar regular y libremente,
con alegría y sacrificio, en proporción
a sus ganancias, motivado por su consagración
al Señor y a imitación de Jesucristo,
que se hizo pobre por nosotros con un sacrificio amoroso.
Ejemplo vivo de esta doctrina es la viuda del evangelio
que entregó "todo lo que tenía para
vivir" (Mc 12,41). Esta actitud demuestra que esta
señora estaba entregada a Dios con todo su alma,
mente y corazón. Era generosa y sacrificada.
6. Algunos ejemplos. ¿Qué opina el lector?
¿Cuánta fe tendrá la persona que sólo
ofrenda un dólar o dos, o tres, o cuatro, cada
domingo? ¿Qué diremos del cristiano que viene
sólo algunas veces al templo y ofrenda cada vez
un dólar? ¿Qué podremos decir del cristiano
que se considera "pobre", pero gasta más
de la cuenta en bebidas o diversiones, para detrimento
propio? ¿Qué diremos del cristiano que es "pobre"
pero gasta miles de dólares en una fiesta de
quinceañera, o en una boda, y no ofrenda más
que un dólar cuando viene al templo?
7.¿Quiénes deben ofrendar o diezmar? Todo
el que gana algo. El primero en dar ejemplo debe ser
el sacerdote o ministro de la congregación.