Estas reuniones fueron el resultado de un movimiento ecuménico
de iglesias no-romanas en América, en la última parte
del siglo diecinueve. En otras palabras, fueron un esfuerzo
para promover relaciones más estrechas dentro de la Comunión
Anglicana primero, y luego invitando a otras confesiones
cristianas a formar parte de este movimiento ecuménico
cristiano.
William R. Huntington de Massachusets, en su libro The Church-Idea, an
Essay Towards Unity (1870), sugirió los cuatro famosos principios
anglicanos y con ellos la posición de la Iglesia Episcopal como el mejor punto
de partida para una reconciliación. Habrían de pasar dieciséis años para que
las ideas de Huntington empezaran a dar fruto. En la Convención General de
1886, celebrada en Chicago, la Cámara de los Obispos recibió un documento
firmado por más de mil cien firmas de clérigos y tres mil de laicos, pidiendo
que se considerara el "asunto de la unión de todos los cristianos".
El resultado de esos esfuerzos fue la Declaración relacionada con la unidad
cristiana, adoptada por la Cámara de los Obispos.
Decía el documento: "a todo el que le concierna, y especialmente a
nuestros hermanos los cristianos de las diferentes confesiones en nuestro país",
los obispos declaran: "1. El verdadero deseo de que la oración de nuestro
Salvador de que todos seamos uno se cumpla rápidamente. 2. Creemos que todos
los que han sido bautizados debidamente pertenecen a la santa Iglesia Católica.
3. Que en todos los asuntos humanos, esta Iglesia (Episcopal) está dispuesta a
superar o renunciar a todas las preferencias. 4. Que esta Iglesia (Episcopal)
no pretende absorber a ninguna otra confesión".
A continuación, declararon como depósito esencial de la fe cristiana los
siguientes principios:
- Las Sagradas Escrituras del
Antiguo y Nuevo Testamentos, como la palabra de Dios revelada.
- El credo niceno, como
declaración suficiente de la fe cristiana (Huntington incluía los
"credos primitivos").
- Los dos sacramentos, el
Bautismo y la Eucaristía, administrados con las indefectibles palabras de
institución de Cristo, y de otros elementos por él requeridos.
- El obispado histórico,
adaptado localmente a los métodos de su administración según las varias
necesidades de las naciones.
Se formó una Comisión para que llevara este mensaje a todas las confesiones
cristianas de este país. Dos años después de la "Chicago
Quadrilateral", tuvo lugar la tercera conferencia de Lambeth, en l888. El
obispo Whipple de Minnesota declaró en el sermón inaugural que "ninguna
rama de la Iglesia es absolutamente por sí misma la Iglesia Católica; todas las
ramas necesitan la unión para completar la Iglesia". Antes de que
finalizara la sesión, los obispos presentes votaron una Declaración casi idéntica
a la de Chicago. Los dos principios primeros fueron corregidos ligeramente de
esta manera:
- "Las Sagradas Escrituras
del Antiguo y Nuevo Testamentos, contienen todas las cosas necesarias para
salvarse, y son la regla y última norma de fe".
- "El credo de los apóstoles
es el símbolo del Bautismo; y el credo niceno, es declaración suficiente
de la fe cristiana".
La Comisión para la unidad de la Iglesia transmitió esta Declaración
a dieciocho confesiones cristianas. Sólo los presbiterianos y los luteranos se
dignaron responder. Para los presbiterianos la dificultad residía en el cuarto
principio. Para ellos todos los sacerdotes son obispos. Para los luteranos, el
problema era doctrinal, afirmando que el credo niceno era una declaración
insuficiente de la fe cristiana, porque no menciona los sacramentos.
La conferencia de Lambeth de l897 aprobó una resolución reafirmando el
compromiso por la unidad e instando a todas las ramas de la Comunión Anglicana
a que rezaran y tuvieran reuniones con ese objetivo.
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