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| Arzobispos célebres de Cantórbery |
Agustín (605).
Aunque el cristianismo había existido en Britania antes de las invasiones de
los anglos y de los sajones en el siglo V, el papa Gregorio Magno decidió en
596 mandar una misión a los anglosajones paganos. Escogió de su monasterio en
la colina Celia en Roma a un grupo de monjes encabezado por el prior, Agustín.
Llegaron a Kent en 597, llevando una cruz de plata y una imagen de Jesucristo
pintada en una tabla, que así llegó a ser, por lo que sabemos, "el primer icono
de Cantórbery". El rey Etelberto toleró su presencia y les permitió el uso de
una iglesia vieja edificada al lado este de Cantórbery durante la ocupación
romana de Britania. Aquí, dice Beda el Venerable, se reunían "para cantar los
salmos, orar, celebrar la misa, predicar y bautizar". Esta iglesia de san Martín
es el lugar de culto más antiguo de Inglaterra que todavía está en uso.
Probablemente en 601, Etelberto se convirtió y así llegó a ser el primer rey
cristiano de Inglaterra. Hacia el mismo año, Agustín fue ordenado obispo en
algún lugar de Francia y nombrado "arzobispo de la nación inglesa". Así, la
sede de Cantórbery y la iglesia catedral deben su fundación a Agustín, lo mismo
que la cercana abadía de san Pedro y san Pablo, más tarde cambiada de nombre
en honor de Agustín. La "sede de san Agustín" en la catedral de Cantórbery,
sin embargo, procede del siglo XIII.
Se conserva cierta correspondencia entre Agustín y Gregorio. Uno de los consejos
más famosos del papa al primer arzobispo de Cantórbery hace referencia a la
diversidad en la joven Iglesia inglesa. Escribe Gregorio: "Si encuentras costumbres,
ya sean de la Iglesia romana, galicana, u otra iglesia, que sean más aceptables
a Dios, haz una selección cuidadosa de ellas y enseña a la Iglesia de los ingleses,
que todavía es joven en la fe, lo que provechoso que puedas aprender de las
varias iglesias. Pues las cosas no deben ser amadas por razón del lugar, sino
el lugar por razón de las cosas buenas".
Este consejo es válido en la búsqueda de la "unidad en la diversidad" cristiana
del movimiento ecuménico de hoy.
Agustín murió el 26 de mayo, probablemente el año 605. (se le conmemora el 26
de mayo)
Teodoro de Tarso nació en 602 en la ciudad natal de san Pablo, Tarso,
en Asia Menor. El papa Vitaliano lo ordenó arzobispo de Cantórbery el 26 de
marzo de 668. Teodoro era un sabio monje del este que residía en Roma cuando
la Iglesia de Inglaterra, diezmada por la plaga y destrozada por luchas internas
sobre costumbres rivales celtas y romanas, necesitaba un líder fuerte.
Teodoro demostró durante una generación ser ese líder, iniciando el episcopado
a una edad cuando la mayoría de la gente está a punto de retirarse.
Cuando Teodoro llegó a Inglaterra estableció una escuela en Cantórbery que adquirió
la reputación de excelente en todos los campos del saber y donde muchos líderes
irlandeses e ingleses se educaron. Las visitas pastorales a toda Inglaterra
fueron tan efectivas que crearon unidad entre las dos tendencias de cristianos
anglosajones. Por ejemplo, reconoció el mérito de Chad y regularizó su ordenación
episcopal.
Teodoro estableció límites definitivos entre las diócesis inglesas, a fin de
que sus obispos atendieran mejor a su gente. Presidió en sínodos que dieron
frutos de reforma, siguiendo las reglas establecidas y el derecho canónico.
También puso los cimientos de organizaciones parroquiales que todavía prevalecen
en la Iglesia inglesa.
Según Beda, Teodoro fue el primer arzobispo a quien todos los ingleses obedecieron,
y posiblemente a ningún otro líder deba tanto la Cristiandad inglesa. Murió
el 19 de septiembre de 690 a los ochenta y ocho años, y recibió sepultura con
Agustín y otros antiguos arzobispos en la iglesia monacal de los santos Pedro
y Pablo de Cantórbery. (se le conmemora el 19 de septiembre)
Dunstan (988)
Durante el siglo IX, bajo el rey Alfredo el Grande, Inglaterra había logrado
recuperarse considerablemente de las invasiones de los vikingos en los aspectos
militares, políticos y culturales, e incluso algo en el campo eclesiástico.
Pero no hubo renacimiento del monacato hasta el siglo siguiente. Aquí destacó
la figura de Dunstan.
Dunstan nació hacia del año 909 de una familia que tenía conexiones reales.
Se hizo monje, y en 943 llegó a ser abad de Glastonbury. Durante un destierro
político de un año en Flandes, se encontró con las corrientes vigorosas del
renacimiento monástico benedictino. El rey Edgardo mandó volver a Dunstan a
Inglaterra en 957, lo consagró obispo de Worcester, luego de Londres, y en 960,
lo elevó al arzobispado de Cantórbery. Junto con sus antiguos alumnos, los obispos
Aethelwold de Winchester y Oswaldo de Worcester (más tarde de York), Dunstan
fue un líder de la Iglesia inglesa. Los tres han sido llamados "contemplativos
en acción": llevaron los frutos de la vida monástica de oración a los intereses
inmediatos de la Iglesia y del Estado. Intentaron lograr mejor educación y disciplina
entre el clero, terminar con los beneficios que disfrutaban en la Iglesia las
familias hacendadas, restaurar antiguos monasterios y fundar nuevos, reavivar
la vida monástica para las mujeres y promover un culto litúrgico más elaborado
y mejor ordenado.
Este movimiento reformador se promulgó en el "Acuerdo monacal", un código común
para los monasterios ingleses redactado por Aetholwold hacia el año 970, bajo
la inspiración decisiva de Dunstan. Se rogaba por la intercesión continua de
la casa real, y se enfatizaban las relaciones estrechas entre los monasterios
y la corona. Esta alianza cercana entre la Iglesia y el Estado, sacramentalizada
por la unción del rey, se expresó litúrgicamente en la primera ceremonia inglesa
de coronación de la cual se conserva un texto completo, recopilado para el rey
Edgardo por Dunstan y sus asociados.
Los efectos duraderos de esta reforma del siglo X dieron fruto en el desarrollo
de dos instituciones sumamente inglesas: la "catedral monástica" y los "obispos
monjes".
Dunstan tiene la fama de ser un experto artesano. Se asocia su nombre especialmente
al labrado de metales y a la fundición de campanas y se le considera como el
santo patrón de estas artesanías. (se le conmemora el 19 de mayo)
Alphege nació en 954 y dio testimonio en los tiempos difíciles de la
segunda ola de invasiones y asentamientos escandinavos en Inglaterra. Después
de servir como monje en Deerhurst, y luego como abad de Bath, por influencia
del arzobispo Dunstan, llegó a ser obispo de Winchester en 984. Fue instrumental
para que el rey nórdico Olaf Tryggvason, recientemente bautizado, viniera al
encuentro del rey Aethelred en 994, hicieran las paces y fuera confirmado en
Andover.
Trasladado a Cantórbery en 1005, Alphege fue capturado por los daneses en 1011.
Rehusó que se recaudara de su ya sobrecargado pueblo un rescate para librarlo.
A pesar de los esfuerzos de salvarle realizados por el comandante vikingo Thorkell
el cual ofreció todas sus posesiones, excepto su barco, por la vida del arzobispo,
siete meses más tarde sería brutalmente asesinado.
La Crónica anglosajona informa que los daneses "estaban agitados contra el obispo
porque no les había prometido ninguna cuota y había prohibido que se diera algo
por su rescate. También estaban muy borrachos… cogieron al obispo, y lo llevaron,
en medio del bullicio, la víspera del sábado después de Pascua…y luego le asesinaron
vergonzosamente. Le mataron con huesos y cuernos de bueyes; y uno de ellos le
golpeó un hachazo en la cabeza; así que cayó del golpe. Y su santa sangre se
derramó por el suelo, mientras su sagrada alma subía al reino de Dios". (se
le conmemora el 19 de abril)
Anselmo nació en Italia hacia el 1033 y profesó los votos monacales
en 1060 en la abadía de Bec en Normandía. Sucedió a su maestro Lanfranco como
prior de Bec en 1063, y como arzobispo de Cantórbery en 1093. Su episcopado
fue tempestuoso, en conflicto continuo con la corona sobre los derechos y libertad
de la Iglesia. Destacó en teología y dirección espiritual.
Como pionero en el método escolástico, Anselmo es el gran exponente del llamado
"argumento ontológico" para probar la existencia de Dios: Dios "es el ser del
que nada puede pensarse mayor que él". Incluso el necio, que en el salmo 14
dice en su corazón: "No hay Dios", ha de tener una idea de Dios en la mente:
el concepto de un ser incondicional del cual nada mayor se puede pensar. De
lo contrario, no podría hablar de "Dios". Así, ese algo, "Dios", tiene que existir
también fuera de la mente; de lo contrario, si no existiera, no sería algo de
lo cual no se puede pensar nada mayor. Puesto que la cosa más grande que se
pueda pensar tiene que tener existencia como una de sus propiedades, Anselmo
afirma que se puede decir que "Dios" existe en la realidad lo mismo que en el
entendimiento, pero no depende del mundo material para ser verificado. Este
"argumento ontológico" para unos es un mero racionalismo deductivo; para otros
tiene el mérito de probar que la fe en Dios no se opone a la razón humana.
Anselmo es también el más célebre exponente de la "teoría de la satisfacción"
sobre la redención. Anselmo explica la obra redentora de Cristo en términos
feudales de la sociedad de su tiempo. Si un vasallo rompe el lazo de vasallaje,
debe redimirse con su señor; lo mismo sucede con el pecado que viola el lazo
de amor de la persona con Dios, el supremo Señor, y se ha de pagar un rescate
o redención. Pero nosotros no podemos realizar tal rescate ya que Dios es perfecto
y nosotros no. Por lo tanto, Dios mismo nos ha salvado, haciéndose hombre perfecto
en Cristo, para que una vida perfecta pudiera ser ofrecida en satisfacción de
los pecados.
Soportando la teología anselmiana hay una piedad profunda. Su espiritualidad
se resume en esta frase: "la fe busca comprensión". Escribe: "No busco entender
para creer, sino que creo para poder entender. Por eso, pienso también que si
no creo primero, no podré entender". (se le conmemora el 21 de abril)
Tomás Becket (1170)
La vida y muerte de Tomás Becket ha intrigado a estudiosos y eclesiásticos durante
siglos. ¿Fue un político o un santo? ¿O tal vez las dos cosas?
Nació en Londres en 1118 de una rica familia normanda y se educó en Inglaterra
y en Francia. Luego llegó a ser administrador de Teobaldo, arzobispo de Cantórbery.
Más tarde fue enviado a estudiar derecho a Italia y a Francia y, después de
ordenado de diácono, se le dio el cargo de archidiácono de Cantórbery. Su pericia
administrativa no pasó desapercibida al rey Enrique II, que ante la sorpresa
de Tomás, le nombró canciller de Inglaterra. Tomás y el rey se hicieron amigos
íntimos. Debido a la incuestionable lealtad de Becket y al apoyo de los intereses
del rey en la Iglesia y en el Estado, Enrique logró que Tomás fuera elegido
arzobispo de Cantórbery en 1162. Becket, previendo una ruptura con su maestro
real, rehusaba aceptar. Nos cuenta que siendo arzobispo: "se convirtió de mecenas
de actores y seguidor de perros de caza en pastor de almas". También defendió
los intereses de la Iglesia en oposición a los de su antiguo amigo y patrocinador,
el rey. La contienda entre los dos se tornó tan encarnizada que Tomás prefirió
el exilio voluntario en una abadía de Francia.
Cuando seis años más tarde regresó a Inglaterra, la frágil reconciliación entre
Enrique y el arzobispo se quebrantó. Se dice que en un arranque de cólera el
rey preguntó a sus cortesanos: "¿Quién me librará de este revoltoso sacerdote?".
Cuatro barones, creyendo que las palabras del rey eran una orden, llegaron a
Cantórbery y encontrando al arzobispo en la catedral le mataron con sus espadas.
Más tarde, cuando los monjes de Cantórbery desnudaron el cuerpo de Tomás para
lavarlo y prepararlo para el entierro, descubrieron que bajo las vestiduras
episcopales del que consideraban mundano y resuelto arzobispo había un cilicio.
Aunque tal vestimenta no prueba que una persona sea santa, claramente indica
que Tomás, en el ejercicio de su oficio, andaba motivado por algo más que por
consideraciones políticas. Sus últimas palabras a los barones, antes de recibir
el golpe mortal, fueron: " Con gusto muero en el nombre de Jesús y en defensa
de la Iglesia". (se le conmemora el 29 de diciembre)
Tomás Cranmer (1469-1556)
Cranmer fue la figura principal de la Reforma de la Iglesia Anglicana, y fue
ante todo responsable tanto del primer Libro de Oración Común de 1549
como de la segunda redacción en 1552.
Nació el 2 de julio de 1469 en Aslockton, condado de Nottingham. A la edad de
catorce años se matriculó en el Jesus College, Cambridge, donde para el año
1514 había logrado un bachillerato y maestría en artes y había recibido una
colegiatura. En 1526 llegó a ser doctor en teología, profesor en su colegio
y examinador de la universidad. Durante los años en Cambridge, estudió con diligencia
la Biblia y las nuevas doctrinas emanadas de la reforma llevada a cabo en Alemania.
Un encuentro casual con el rey Enrique VIII en la abadía de Waltham en 1529
condujo a una intervención de Cranmer en el llamado "asunto del Rey": la anulación
del matrimonio de Enrique con Catalina de Aragón. Cranmer preparó la defensa
de la causa del rey y se la presentó a las universidades de Inglaterra y de
Alemania, y a Roma.
Encontrándose en Alemania, Cranmer se asoció a los reformadores luteranos, especialmente
a Oslander, con cuya hija se casó. Cuando murió el arzobispo Warham, el rey
consiguió la confirmación papal del nombramiento de Cranmer a la sede de Cantórbery
y fue consagrado el 30 de marzo de 1533. Una sus decisiones iniciales fue declarar
nulo e inválido el matrimonio del rey. Luego validó el matrimonio del rey con
Ana Bolena. Su hija, la futura reina Isabel I, fue ahijada de Cranmer.
La fe sincera de Cranmer en la supremacía del rey sobre todos los asuntos, tanto
civiles como religiosos, fue el móvil principal de su actuar. Esto explica los
muchos compromisos contraídos con ideales reformadores los cuales le llevaron
finalmente a la ruina.
Durante el reinado de Eduardo VI, Cranmer tuvo mano libre en la reforma del
culto, de la doctrina y de la práctica de la Iglesia. Pero a la muerte de Eduardo,
desgraciadamente aceptó la voluntad del rey moribundo que la sucesión pasara
a la Dama Juana Grey. Por esto y por su trabajo reformador, fue encarcelado,
degradado por la reina María I, hija de Enrique VIII y de Catalina, y una firme
católica romana.
Cranmer escribió dos retractaciones de sus supuestamente doctrinas heréticas
mientras estaba preso, pero al final las desdijo, y murió heroicamente, diciendo:
"Puesto que la mano ofendió al escribir contrariamente al corazón, que sea castigada
primero; porque si he de llegar al fuego será quemada primero". Y así sucedió
el 21 de marzo de 1556 en Oxford. (se le conmemora el 16 de octubre)
Guillermo Laud (1645) (Se encuentra entre los teólogos "carolinos". Ver
pagina "Vidas de teólogos "Carolinos").
Guillermo Temple nació el 15 de octubre de 1881
y fue bautizado tres semanas después, el 6 de noviembre
en la catedral de Exeter. Su padre, el Dr. Frederick
Temple, obispo de Exeter y luego de Londres, llegó a
ser arzobispo de Cantórbery cuando Guillermo tenía 15
años. Habiéndose criado Guillermo en el corazón de la
Iglesia de Inglaterra, su amor hacia ella fue profundo
y duradero.
Dotado de una inteligencia brillante, Temple consiguió
los honores de primero en la clase con títulos en estudios
clásicos y filosofía en Oxford donde luego fue elegido
miembro del Colegio de la Reina. A los veintinueve años
de edad llegó a ser director de la Escuela Repton, y
luego en rápida sucesión, rector de la iglesia de San
Jaime, en Piccadilly, obispo de Manchester y arzobispo
de York.
Aunque no conoció ninguna clase de pobreza, pronto desarrolló
una pasión por la justicia social que moldeó su predicar
y obrar. Tal pasión arrancaba de una profunda fe en
la Encarnación. Escribió que Dios se encarnó en Jesucristo
y vivió entre nosotros, y en consecuencia "la persona
de todo hombre y mujer es sagrada".
En l917 Temple renunció al puesto de san James en Piccadilly,
para dedicarse de lleno al movimiento de reforma "Vida
y libertad" dentro de la Iglesia de Inglaterra. Dos
años más tarde un decreto del Parlamento condujo al
establecimiento de la Asamblea de la Iglesia, que por
vez primera daba voz a los seglares en asuntos de la
Iglesia.
De obispo y luego de arzobispo, Temple se comprometió
a buscar "las cosas que pertenecen al reino de Dios".
Para él la Encarnación daba valor y sentido no sólo
a los individuos sino a toda la vida. Así, asumió el
liderazgo para que se celebrara en 1924 la Conferencia
sobre Política, Economía y Ciudadanía Cristianas (COPEC).
En l940 convocó la gran Conferencia de Malvern para
reflexionar sobre la reconstrucción social que sería
necesaria una vez que acabara la segunda guerra mundial.
Al mismo tiempo fue escritor prolífico en asuntos teológicos,
ecuménicos y sociales, y los dos volúmenes sobre Lecturas
del Evangelio de San Juan, escrito durante los primeros
años de la guerra, se convirtió pronto en una obra espiritual
clásica.
En l942 Temple fue nombrado arzobispo de Cantórbery
con lo que logró un auditorio mayor gracias a sus discursos
radiados y artículos publicados en los periódicos. Sin
embargo, el ámbito de sus responsabilidades y el excesivo
trabajo le costó caro. El 26 de octubre de 1944 murió
a los dos años y medio de ocupar el cargo de Cantórbery.
(se le conmemora el 6 de noviembre)